Friday, April 2, 2021

☧ SEXTA PALABRA DE CRISTO EN LA CRUZ: «Todo está cumplido». - Consummatum est

☧ SEXTA PALABRA DE CRISTO EN LA CRUZ: 
«Todo está cumplido». - Consummatum est (Juan, 19: 30). 



℣ Per signum Sanctae Crucis, de inimicis nostris, libera nos, Domine Deus noster. 
Ĭn nōmine Pătris ĕt Fīliī ĕt Spīritūs Sānctī. 
℟ Āmēn. 
℣ Laudētur Iēsūs Chrīstus 
℟ in saecula saeculōrum! Āmēn. 
“Todo está cumplido” Y reitero, durante el decenio pasado, lo hemos venido diciendo: “va a pasar esto”, y la respuesta fue: “ja ja-ja, ja-ja-ja” y por eso esos que se mofaron están bien muertos, y bien puestos en el infierno. 
Todo militar entrena para responder en la Defensa Nuclear, Radiológica, Biológica y Química. Cualquiera de ustedes pregúntenle a un milico o un tombito si alguna vez le han enseñado eso. Hay más de 4 mil manuales e investigaciones sobre cómo prepararse, qué hacer, y lo que va a pasar. Pero como en Perú siempre se están chupando los dedos de los pies y metiéndose el dedo en el hueco mas oscuro, sencillamente les llega, les importa un bledo. 
Los servicios de inteligencia revelaron la pandemia con cinco años de anticipación, y ¿que se hizo en el Perú?: nada. ¿La inteligencia funciono? Para nada, está de adorno. A mi me consta que los oficiales a cargo dicen algo y eso es palabra dicha, como si fuera el Santo Grial, cuando lo que saben es nada, más saben los suboficiales que esos patanes que están al mando. Son payasos con uniforme, y ahora peor, porque están al servicio de la injusticia porque les rompen la mano. Aquí puede haber disque-heroes tuertos, pero de machos no tienen ni las canicas. A la hora de los loros, se vuelven palomas que paran con diarrea. Pero si se ponen valientes con el pueblo: “te quito tu mercadería, te pego, te encierro, y encima te violo”, ¡que lindo!. ¿Creen que Dios no los ve, no los escucha, no los siente? 
Ahora resulta que cuando les pasa algo al pueblo son los mismos peruanos los que tienen la culpa. Osea ¿tu te enfermas de COVID-19 porque te da la gana o porque tienes que trabajar? 
Quien no va a conocer a Sagasti y a Guzman cuando en la Catolica hacian de las suyas. Uno por metiche se metia a conferencia y reunión que no le invitaban para comer gratis, y el otro que era llamado “la loca”, porque actuaba amaneradamente y se corría cada vez que lo llamaban. 
Aquí todo está cumplido. Y el Señor Nuestro Dios no necesita de la estupidez de un pliego de reclamos, o de ir al banco de la nación para comprar un papelucho para denunciar. Y para los que aún no se dan cuenta que el Señor Nuestro Dios ya bajo hace ratazo su brazo de la Cruz para castigarnos a todos por igual, es mejor que despierten ahora, porque mañana será tarde. Que se vienen mas castigos, y como no quieren arrepentirse, ni convertirse, ni renegar del mal que hacen, allá ustedes.  
"La palabra de Dios me fue dirigida en estos términos: 
«Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el mediodía, destila tus palabras hacia el sur, profetiza contra el bosque de la región del Néguev. 
Dirás al bosque del Neguev: 
‘Escucha la palabra de Dios. Así dice Nuestro Señor Dios: He aquí que yo te prendo fuego, que devorará todo árbol verde y todo árbol seco; será una llama que no se apagará, y arderá todo, desde el Neguev hasta el Norte. Todo el mundo verá que yo, Dios, lo he encendido; y no se apagará». 
Yo dije: ‘¡Ah, Señor Dios!, ésos andan diciendo de mí: «¿No es éste un charlatán de parábolas?» 
Entonces, la palabra de Dios me fue dirigida en estos términos: 
«Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusalén, destila tus palabras hacia su santuario y profetiza contra la tierra de Israel. Dirás a la tierra de Israel: ‘Así dice Dios Nuestro Señor: Aquí estoy contra ti; voy a sacar mi espada de la vaina y extirparé de ti al justo y al malvado. Para extirpar de ti al justo y al malvado va a salir mi espada de la vaina, contra toda carne, desde el Neguev hasta el Norte. Y todo el mundo sabrá que yo, Dios, he sacado mi espada de la vaina; no será envainada. Y tú, hijo de hombre, lanza gemidos, con corazón quebrantado. Lleno de amargura, lanzarás gemidos ante sus ojos. Y si acaso te dicen: «¿Por qué esos gemidos?», dirás: «Por causa de una noticia a cuya llegada todos los corazones desfallecerán, desmayarán todos los brazos, todos los espíritus se amilanarán, y todas las rodillas se irán en agua. Ved que ya llega; es cosa hecha, oráculo del Señor.» 
La palabra de Dios me fue dirigida en estos términos: 
«Hijo de hombre, profetiza. Dirás: Así dice el Señor. Di: ¡Espada, espada! Afilada está, bruñida. Para la matanza está afilada, para centellear está bruñida... Se la ha hecho bruñir para empuñarla; ha sido afilada la espada, ha sido bruñida para ponerla en mano de matador. Grita, da alaridos, hijo de hombre, porque está destinada a Mi pueblo, a todos los príncipes de Israel destinados a la espada con Mi pueblo. Por eso golpéate el pecho, pues la prueba está hecha... oráculo del Señor. Y tú, hijo de hombre, profetiza y bate palmas. ¡Golpee la espada dos, tres veces, la espada de las víctimas, la espada de la gran víctima, que les amenaza en torno! A fin de que desmaye el corazón y abunden las ocasiones de caída, en todas las puertas he puesto yo matanza por la espada, hecha para centellear, bruñida para la matanza. ¡Toma un rumbo: a la derecha, vuélvete a la izquierda, donde tus filos sean requeridos! Yo también batiré palmas, saciaré mi furor. Yo, Dios, he hablado». 
La palabra de Dios me fue dirigida en estos términos: 
«Y tú, hijo de hombre, marca dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia, que salgan los dos del mismo país, y marca una señalización, márcala en la cabecera del camino de la ciudad; trazarás el camino para que venga la espada hacia Rabá de los amonitas y hacia Judá, a la fortaleza de Jerusalén. Porque el rey de Babilonia se ha detenido en el cruce, en la cabecera de los dos caminos, para consultar a la suerte. Ha sacudido las flechas, ha interrogado a los terafim, ha observado el hígado. En su mano derecha está la suerte de Jerusalén: para situar arietes, dar la orden de matanza, lanzar el grito de guerra, situar arietes contra las puertas, levantar un terraplén, hacer trincheras. Para ellos y a sus ojos, no es más que un vano presagio: se les había dado un juramento. Pero él recuerda las culpas por las que caerán presos. Por eso, así dice el Señor Dios: Por haber hecho recordar vuestras culpas, descubriendo vuestros crímenes, haciendo aparecer vuestros pecados en todas vuestras acciones, y porque así se os ha recordado, caeréis presos en su mano. En cuanto a ti, vil criminal, príncipe de Israel, cuya hora ha llegado con la última culpa, así dice el Dios, Nuestro Señor: La tiara se quitará, se depondrá la corona, todo será transformado; lo humilde será elevado, lo elevado será humillado. Ruina, ruina, ruina, eso es lo que haré con él, como jamás la hubo, hasta que llegue aquel a quien corresponde el juicio y a quien yo se lo entregaré». 
«Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Yahveh a los amonitas y sus burlas. Dirás: ¡La espada, la espada está desenvainada para la matanza, bruñida para devorar, para centellear —mientras se tienen para ti visiones vanas, y para ti se presagia la mentira—, para degollar a los viles criminales cuya hora ha llegado con la última culpa! Vuélvela a la vaina. En el lugar donde fuiste creada, en tu tierra de origen, te juzgaré yo; derramaré sobre ti mi ira, soplaré contra ti el fuego de mi furia, y te entregaré en manos de hombres bárbaros, agentes de destrucción. Serás pasto del fuego, tu sangre correrá en medio del país, no quedará de ti recuerdo alguno, porque yo, Dios, he hablado» (Ez 21:1-37). 
Así corran, así se oculten, así griten, así digan que ellos no son culpables, bien condenados por Dios están, y la Justicia Divina es implacable. Así que todo el club de lagartos y lagartijas con la prensa basura y corrupta debe prepararse para la decapitación y hundirse en el lago del fuego del infierno. 
El pueblo peruano, el pueblo de Dios, será testigo de ese castigo por tanta maldad que hacen. Pueden sentirse triunfantes pero les durará bien poquito. 
℣ Adoramus Te, Christe, et benedicimus tibi, 
℟ quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. 
℣ Qui passus es pro nobis, Domine, 
℟ Domine, miserere nobis. 
℣ Dominus vobiscum. 
℟ Et cum spiritu tuo. 
℣ Sit nomen Domini benedictum. 
℟ Ex hoc nunc et usque in sæculum. 
℣ Adiutorium nostrum in nomine Domini. 
℟ Qui fecit cælum et terram. 
℣ Benedicat vos omnipotens Deus, 
Pătēr ĕt Fīliī ĕt Spīritūs Sānctī,  
descendat super vos et maneat semper.
℟ Āmēn. 
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