Sunday, March 28, 2021

SERMÓN DE LAS 7 PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ VIERNES SANTO, VIERNES 2 DE ABRIL DE 2021

SERMÓN DE LAS 7 PALABRAS DE CRISTO EN LA CRUZ 
VIERNES SANTO, VIERNES 2 DE ABRIL DE 2021
Via Facebook Live, Google Meet, y Google Workspace 


INSCRIPCIONES Y PARTICIPACIÓN GRATUITA 

Dirigida a fieles católicos fuera de la prelatura (no miembros) 


REQUISITOS PARA PARTICIPAR 

Ser catolico practicante. 

Ser mayor de 11 años de edad (los menores de edad deben estar autorizados y acompañados de la patria potestad) 

Contar con cuenta personal en Facebook y/o Google (se deben cumplir las políticas y términos de Facebook y Google - No se aceptan cuentas cuyos datos no correspondan con los registros legales de identidad). 


CIERRE DE INSCRIPCIONES EL JUEVES SANTO 1 DE ABRIL DE 2021 A LAS 12:00 DEL MEDIODÍA. 


CONCEPTO HISTÓRICO 

“El Viernes Santo se recuerda la pasión y muerte del Salvador. 

La Iglesia, el Viernes Santo, ruega de un moceo particular al Señor por toda suerte de personas para demostrar que Jesucristo murió por todos los hombres, y para implorar en beneficio de todos el fruto de su Pasión. 

El Viernes Santo se adora solemnemente la Cruz porque, habiendo sido Jesucristo clavado y muerto en ella en este día, la santificó con su sangre. 

La adoración se debe a solo Dios, y por esto, cuando se adora la Cruz, nuestra adoración se refiere a Jesucristo, que murió en ella.” (Catecismo Mayor de la Doctrina Cristiana prescrito por el Papa San Pío X el 15 de julio de 1905, Parte Primera: De las Fiestas del Señor, Capítulo VII: De la Semana Santa, puntos 51, 63-65).


El padre Francisco del Castillo, sacerdote jesuita, solía dar este sermón durante 3 horas ante el Santísimo Crucifijo de la Agonía en la otrora capilla de Nuestra Señora de los Desamparados de Lima desde 1660 hasta antes de su muerte. Al sermon asistian devotamente tanto los nobles de la Ciudad de los Reyes como los negros, indígenas y criollos del Baratillo y del Cercado de la epoca del Virreinato del Peru (1542-1824). 


DESCRIPCIÓN DE LA TRANSMISIÓN EN LÍNEA 


HORA DE INICIO: 

12:00 p.m. (12 del mediodia) 


HORA DE TERMINO: 

03:00 p.m. (3 de la tarde) 


PLATAFORMAS: 

Facebook Live 

Google Meet 

Google Workspace 


METODO DE PARTICIPACION: 

Los participantes deben guardar SILENCIO de lo contrario serán bloqueados y no podrán permanecer en sala. 

Los participantes deben responder a las oraciones con el signo ℟ 

Los participantes deben participar debidamente vestidos: ropa oscura, no ceñida ni escotes de lo contrario serán bloqueados y no podrán permanecer en sala. 

Hay momentos de oración en los que los participantes deben arrodillarse cuando así se les ordene. Quienes no lo hagan no cumplen con el rito ni obtienen las bendiciones del mismo. Las personas imposibilitadas físicamente de arrodillarse están exceptuadas. 

Luego de cada meditación de la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz hay un silencio para discernir de 5 minutos. 

En la transmisión pueden participar todos los miembros de la familia y amigos del hogar. 


ORDEN DE SECUENCIAS DE TRANSMISIÓN


12:00 p.m.: Inicio: 


Por la señal de la Santa Cruz  

de nuestros enemigos 

Líbranos Señor, Dios nuestro 

En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo 

℟ Amén 


Padre nuestro que estás en el cielo, 

Santificado sea Tu Nombre; 

venga a nosotros Tu Reino; 

Hágase Tu Voluntad en la tierra como en el cielo. 

Danos hoy nuestro pan de cada día; 

Perdona nuestras ofensas 

como también nosotros 

Perdonamos a los que nos ofenden; 

No nos dejes caer en tentación, 


℟ y líbranos del mal.  


Dios te Salve, María, Hija de Dios Padre,

llena eres de Gracia. 

El Señor es contigo. 

Bendita Tú eres entre todas las mujeres, 

Y Bendito es el fruto de tu vientre Jesús. 


℟ Santa María, Madre de Dios, 

ruega por nosotros, los pecadores, 

ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. 


Dios te Salve, María, Madre de Dios Hijo, 

llena eres de Gracia. 

El Señor es contigo. 

Bendita Tú eres entre todas las mujeres, 

Y Bendito es el fruto de tu vientre Jesús. 


℟ Santa María, Madre de Dios, 

ruega por nosotros, los pecadores, 

ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. 


Dios te Salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, 

llena eres de Gracia. 

El Señor es contigo. 

Bendita Tú eres entre todas las mujeres, 

Y Bendito es el fruto de tu vientre Jesús. 


℟ Santa María, Madre de Dios, 

ruega por nosotros, los pecadores, 

ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. 


Dios te Salve, María, 

Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad 

A la cual elevamos nuestras alabanzas 

Por los siglos de los siglos. 


℟ Amén. 


Creo en Dios Padre, Todopoderoso, 


℟ Creador del cielo y de la tierra. 

Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor, 

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, 

nació de Santa María Virgen, 

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, 

fue crucificado, muerto y sepultado, 

Descendió a los infiernos, 

al tercer día resucitó de entre los muertos, 

Subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. 

Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. 

Creo en el Espíritu Santo, 

la Santa Iglesia Católica, 

la Comunión de los Santos, 

El perdón de los pecados, 

la resurrección de los muertos

 y la vida eterna. Amén. 


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, 


℟  Como era en un principio, ahora y siempre, 

Por los siglos de los siglos, Amén


℟ Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante vosotros, hermanos, 

que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión 

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, 

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, 

a los Ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos, 

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. 


℟ Señor mío Jesucristo, 

Dios y Hombre verdadero, 

Creador Padre y Redentor mío, 

por ser Tú quien eres 

y porque te amo sobre todas las cosas, 

me pesa de todo corazón haberte ofendido; 

propongo firmemente enmendarme, 

confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta; 

te ofrezco mi vida, obras y trabajos 

en satisfacción de mis pecados; 

confío en Tu Bondad y Misericordia infinitas 

que me perdonarás y me darás Gracia para enmendarme 

y perseverar en Tu Santo Servicio 

hasta el fin de mi vida. Amén. 


Oremos: 

¡Oh Dios!, que por la Pasión de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Señor nuestro, 

remediaste la muerte del pecado original, 

en que, por sucesión hereditaria, 

había incurrido toda la posteridad del humano linaje, 

concédenos que, 

hechos nosotros conformes a Él, 

así como por necesidad llevamos la imagen de la terrena naturaleza terrenal, 

llevemos también, por la gracia santificante, 

la imagen de la celestial. 

Por el mismo Cristo nuestro Señor. 


℟ Amén. 


Primera lección: Oseas VI:1-6 

Esto dice el señor: En medio de mi tribulación, se levantarán con presteza para convertirse a Mí y dirán: 

"«Venid, volvamos al Señor, Nuestro Dios, pues Él ha desgarrado y Él nos curará, Él ha herido y Él nos vendará. Dentro de dos días nos dará la vida, al tercer día nos hará resurgir y en Su Presencia viviremos. Conozcamos, corramos al conocimiento del Señor, Nuestro Dios: cierta como la aurora es Su salida; vendrá a nosotros como la lluvia temprana, como la lluvia tardía que riega la tierra.» ¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá? ¡Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal, que pasa! Por eso les he hecho trizas por los profetas, los he matado por las palabras de Mi boca, y Mi juicio surgirá como la luz. Porque Yo quiero Amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.»" 


Tracto: Hab. III  


℟  Oí, Señor, Tu anuncio, y temblé; investigué tus obras, y quedé pasmado. 

V. Aparecerás - al nacer - en medio de dos animales;pasando los años, serás reconocido y cuando llegue el tiempo, te mostrarás. 

℟  Oí, Señor, Tu anuncio, y temblé; investigué tus obras, y quedé pasmado. 

V. Al turbarse mi alma; por causa de tu indignación, no dejarás Tú de acordarte de Tu Misericordia. 

℟  Oí, Señor, Tu anuncio, y temblé; investigué tus obras, y quedé pasmado. 

V. Dios vendrá del Líbano, y el Santo de un monte sombrío y espeso. 

℟  Oí, Señor, Tu anuncio, y temblé; investigué tus obras, y quedé pasmado. 

V. Cubrió los cielos su Majestad, y la tierra se llenó de sus alabanzas. 

℟  Oí, Señor, Tu anuncio, y temblé; investigué tus obras, y quedé pasmado. 

Sacerdote: Oremos. 

Diácono: Doblemos las rodillas. 

Subdiácono: Levantaos. 


Oh Dios, de quien Judas recibió el debido castigo de su pecado, 

y el buen ladrón el premio de su confesión: 

haznos sentir el efecto de Tu Misericordia, 

para que, así como Jesucristo, Señor nuestro, 

dio en Su Pasión a entrambos su merecido, 

así también, destruido en nosotros 

el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de Su Resurrección. 

Él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. 

℟  Amén. 


Tomen asiento. 


Segunda lección. Éxodo XII:1-11 

En aquellos días: Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: 

"«Este mes será para vosotros el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año. Hablad a toda la comunidad de Israel y decid: El día diez de este mes tomará cada uno para sí una res de ganado menor por familia, una res de ganado menor por casa. Y si la familia fuese demasiado reducida para una res de ganado menor, traerá al vecino más cercano a su casa, según el número de personas y conforme a lo que cada cual pueda comer. El animal será sin defecto, macho, de un año. Lo escogeréis entre los corderos o los cabritos. Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolará entre dos luces. Luego tomarán la sangre y untarán las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman. En aquella misma noche comerán la carne. La comerán asada al fuego, con ázimos y con hierbas amargas. Nada de él comeréis crudo ni cocido, sino asado, con su cabeza, sus patas y sus entrañas. Y no dejaréis nada de él para la mañana; lo que sobre al amanecer lo quemaréis. Así lo habéis de comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies, y el bastón en vuestra mano; y lo comeréis de prisa. Es Pascua, el paso del Señor vuestro Dios.»" 


Tracto: Salmo 139  

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Los que maquinaban iniquidades en su corazón; todo el día están armando contiendas. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Aguzaron sus lenguas viperinas; veneno de áspides tienen debajo de ellas. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Defiéndeme, Señor, de las manos del pecador; y líbrame de los hombres perversos. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Éstos intentan dar conmigo en tierra. Un lazo oculto me pusieron los soberbios. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. y extendieron sus redes para sorprenderme; pusiéronme tropiezos junto al camino. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Mas yo , dije al Señor: Tú eres mi Dios, escucha, Señor, la voz de mi súplica. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. ¡Señor! ¡Señor! de cuya fortaleza depende mi salvación, cubre mi cabeza en el día del combate. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. No me entregues contra mi deseo en manos del pecador; maquinado han contra mí; no me desampares, no sea que triunfen. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. Sobre la cabeza de los que me rodean caerá la iniquidad de sus labios. 

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 

V. En cambio los justos glorificarán Tu Nombre, y los buenos gozarán de la vista de Tu Rostro.  

℟  Líbrame, Señor, del hombre malvado; líbrame del hombre perverso. 


Ponerse de pie. 


PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SEGÚN SAN JUAN 

(Jn XVIII:1-40; XIX:1:42) 

En aquel tiempo: Salió Jesús con sus discípulos a la otra parte del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró Él con sus discípulos. Judas, que le entregaba, conocía también el sitio, porque Jesús solía retirarse muchas veces a él, con sus discípulos. Judas, pues, habiendo tomado una cohorte de soldados, y varios ministros que le dieron los Pontífices y Fariseos, fue allá con linternas y hachas, y con armas. Y Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, salió a su encuentro, y les dijo: 

¿A quién buscáis? 

Respondiéronle: 

A Jesús Nazareno. 

Diceles Jesús: 

Yo Soy. 

Estaba también con ellos Judas, el que le entregaba: Apenas, pues, les dijo: "Yo Soy", retrocedieron todos, y cayeron en tierra. Volvió de nuevo a preguntarles: 

¿A quién buscáis? 

y ellos respondieron: 

A Jesús Nazareno. 

Replicó Jesús: 

Ya os he dicho que Yo Soy; ahora bien, si me buscáis a Mi, dejad ir a éstos. 

Para que se cumpliese la palabra que había dicho: "¡Padre! ninguno he perdido de los que Tú me diste". 

Entretanto, Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, Y dando un tajazo a un criado del Pontífice, le cortó la oreja derecha. Y este criado llamábase Malco. 

Pero Jesús dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina. El cáliz que me dio Mi Padre ¿he de dejar yo de beberle? 

En fin, la cohorte de soldados, el tribuno y los ministros de los judíos prendieron a Jesús y le ataron. De allí le condujeron primeramente a casa de Anás, porque era Sumo Pontífice aquel año. 


Caifás era el que había dado a los judíos el consejo, que convenía que un hombre muriese por el pueblo. 

Iba Simón Pedro siguiendo a Jesús, y con él otro discípulo. Y este otro discípulo, que era conocido del Pontífice, entró con Jesús en el atrio del Pontífice. Pedro, empero, se quedó fuera, a la puerta. Entonces el otro discípulo, que era conocido del Pontífice, salió y habló con la portera, la cual introdujo a Pedro. Y encarándose con Pedro la portera, le preguntó: 

¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? 

Él respondió: 

No lo soy. 

Los criados y ministros, que habían ido a prender a Jesús, estaban a la lumbre, porque hacía frío, y se calentaban; Pedro, asimismo estaba con ellos calentándose. Entonces el Pontífice interrogó a Jesús sobre sus discípulos y doctrina. 

A lo que Jesús respondió: Yo he predicado públicamente delante de todo el mundo: siempre he enseñado en la Sinagoga y en el Templo, a donde concurrieren todos los judíos y nada he hablado en secreto: ¿por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído lo que yo les he enseñado, pues ellos saben las cosas que les he predicado. 

A esta respuesta, uno de los ministros asistentes dio una bofetada a Jesús, diciendo: 

¿Así respondes tú al Pontífice? 

Respondióle Jesús:  Si yo he hablado mal, prueba lo malo que he dicho; y si he hablado bien, ¿por qué me hieres? 

Habíale enviado Anás, atado, al Pontífice Caifás. Y estaba allí, de pie, Simón Pedro, calentándose; y le dijeron: 

¿No eres tú también de sus discípulos? 

Él lo negó diciendo: 

No lo soy. 

Dícele uno de los criados del Pontífice, pariente de aquel cuya oreja había cortado Pedro: 

Pues qué, no te vi yo en el huerto con él? 

Y Pedro negó otra vez, y al punto cantó el gallo. 


Llevaron después a Jesús desde la casa de Caifás al Pretorio. Era muy de mañana; y ellos no entraron en el Pretorio por no contaminarse, y para poder comer el cordero pascual. 

Por eso Pilatos salió fuera y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 

Respondieron, y dijéronle: Si éste no fuera. malhechor, no te lo hubiéramos entregado. 

Replicóles Pilatos: Pues tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. 

Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es permitido matar a nadie; eso a ti te compete. Con lo que vino a cumplirse lo que Jesús dijo, indicando el género de muerte de que había de morir. 

Oído esto, Pilatos entró de nuevo en el Pretorio, y llamando a Jesús le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

Respondió Jesús: ¿Dices tú eso por tu cuenta, o te lo han dicho de mí otros? 

Replicó Pilatos: Qué, ¿acaso soy yo judío? Tu nación y los Pontífices te han entregado a mí; ¿qué has hecho? 

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá. 

Replicóle a esto Pilatos: ¿Conque tú eres Rey? 

Respondió Jesús: Así es, como dices: yo soy Rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la Verdad; todo aquel que es hijo de la Verdad escucha Mi voz. 

Dícele Pilatos: ¿Qué es la verdad? 

Cuando esto hubo dicho, salió por segunda vez a los judíos, y les dijo: Yo ningún delito hallo en este hombre: mas ya que tenéis costumbre de que os suelte un reo por la Pascua ¿queréis que ponga en libertad al Rey de los Judíos? 

Entonces todos ellos volvieron a gritar: No a ése, sino a Barrabás. 

Y, sin embargo, Barrabás era un ladrón. Tomó pues, Pilatos a Jesús y mandó azotarle. Y los soldados formaron una corona de espinas entretejidas, y se la pusieron sobre su cabeza; le vistieron un manto de púrpura. Que se le acercaban, y le decían: Salve, oh Rey de los judíos;  y dábanle de bofetadas. 

Pilatos, empero, salió otra vez fuera, y díjoles: Ved que os lo saco fuera, para que os conste que no hallo en él delito alguno. 

Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y un manto de púrpura.

Y les dijo Pilatos: Ved aquí al hombre. 

Luego que los Pontífices y sus ministros le vieron, alzaron el grito, diciendo: ¡Crucíficale! 

Diceles Pilatos: Tomadle allá vosotros y crucificadle, que yo no hallo en él delito. 

Respondieron los judóos: Nosotros tenemos una ley, y según esta ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios. 

Cuando Pilatos oyó esta acusación, se llenó más de temor. y volviendo a entrar en el Pretorio, dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? 

Mas Jesús no le respondió palabra. Por lo que Pilatos le dice: ¿A mi no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y para soltarte? 

Respondió Jesús: No tendrías poder alguno sobre Mí, si no te hubiera sido dado de arriba. Por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Desde aquel punto, Pilatos procuraba libertarlo. Pero los judíos gritaban, diciendo: Si lo sueltas a ése, no eres amigo de César; porque todo aquel que se hace rey, se declara contra el César. 

Pilatos, al oír estas palabras, sacó a Jesús fuera; y sentóse en su tribunal, en el lugar llamado "Litóstrotos" y en hebreo "Gábbata". Era entonces el día de la Preparación de la Pascua, cerca del mediodía, y dijo a los judíos: Ahí tenéis a vuestro Rey. 

Ellos empero gritaban: ¡Quita, quítale de en medio; crucifícale! 

Díceles Pilatos: a vuestro Rey he de crucificar? 

Respondieron los Pontífices: No tenemos mas Rey que el César. 

Entonces se le entregó para que le crucificasen. 


Apoderándose, pues, de Jesús y le sacaron fuera. Y llevando Él mismo a cuestas su Cruz, fue caminando hacia el sitio llamado Calvario, y en hebreo Gólgota, donde le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado, quedando Jesús en medio. Y Pilatos escribió un título y lo puso sobre la Cruz. y la inscripción decía: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". Y muchos de los judíos leyeron este título; porque estaba cerca de la ciudad el lugar en donde crucificaron a Jesús, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín y decían a Pilatos los Pontífices de los judíos: No escribas "Rey de los ju díos", sino que Él dijo: "Rey soy de los judíos". 

Respondió Pilatos: Lo escrito, escrito está. 

Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos (de los que hicieron cuatro partes, una para cada soldado), y la túnica; la cual era sin costura, y de un solo tejido de arriba abajo. Por lo que dijeron entre sí: No la dividamos; mas echemos suerte para ver de quién será. Con lo que se cumplió la Escritura, que dice: "Repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi túnica". Y esto es lo que hicieron los soldados. 

Y estaban junto a la Cruz de Jesús, Su Madre y la prima de Su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y como vio Jesús a Su Madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a Su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. 


Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: Tengo sed. Había allí un vaso lleno de vinagre. Los soldados, pues, empapando en vinagre una esponja y sujetándola a una caña de hisopo, aplicáronla a su boca. Jesús, luego que gustó el vinagre, dijo: Todo está consumado. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. 


Nos ponemos de rodillas. 

Nos ponemos de pie. 


Como era día de Preparación para la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la Cruz el Sábado, que cabalmente era un Sábado solemne, suplicaron los judíos a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y les quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y las del otro que había sido crucificado con él. Mas al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salió sangre y agua. Quien lo vio es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice la verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura que dice: "No le quebraréis ni un hueso". Y también otro lugar de la Escritura, que dice: "Pondrán los ojos en aquel a quien traspasaron". 

Después de esto, José, natural de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (aunque a ocultas, por miedo de los judíos), pidió licencia a Pilatos para recoger el cuerpo de Jesús; y Pilatos se lo permitió. Llegóse, pues, y se llevó el cuerpo de Jesús. Vino también Nicodemo, aquel que en otra ocasión había ido de noche a entrevistarse con Jesús, y trajo consigo una confección, como de cien libras, de mirra y áloe. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos rociados con aromas, como los judíos acostumbraban sepultar. Había en el lugar, donde fue crucificado, un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, donde hasta entonces ninguno había sido sepultado. Como era la víspera del sábado de los judíos, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús. 


Podemos sentarnos en silencio para discernir. 


ANTES DE CADA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DE CRISTO EN LA CRUZ: 


℣ Per signum Sanctae Crucis, de inimicis nostris, libera nos, Domine Deus noster. 

Ĭn nōmine Pătris ĕt Fīliī ĕt Spīritūs Sānctī. 

℟ Āmēn.  

℣ Laudētur Iēsūs Chrīstus 

℟ in saecula saeculōrum! Āmēn. 


Primera Palabra de Cristo en la Cruz:  

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” - «Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt» (Lucas, 23: 34). 


Segunda Palabra de Cristo en la Cruz: 

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” - «Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso» (Lucas, 23: 43). 


Tercera Palabra de Cristo en la Cruz: 

“Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo Ahí tienes a tu madre” - «Mulier ecce filius tuus [...] ecce mater tua» (Juan, 19: 26-27). 


Cuarta Palabra de Cristo en la Cruz: 

“¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”. - “¡Elí, Elí! ¿lama sabactani?” (Mateo, 27: 46) - «Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me» (Marcos, 15: 34). 


Quinta Palabra de Cristo en la Cruz:

“Tengo sed” - «Sitio» (Juan, 19: 28). 


Sexta Palabra de Cristo en la Cruz: 

“Todo está cumplido” - «Consummatum est»(Juan, 19: 30). 


Séptima Palabra de Cristo en la Cruz: 

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” - «Pater in manus tuas commendo spiritum meum» (Lucas, 23: 46).


Nos ponemos de rodillas.



DESPUÉS DE CADA MEDITACIÓN SE ORA DE RODILLAS COMO SIGUE ANTE LA CRUZ: 


℣ Alma de Cristo, 

℟ Santifícame. 

℣ Cuerpo de Cristo, 

℟ sálvame. 

℣ Sangre de Cristo, 

℟ embriágame. 

℣ Agua del costado de Cristo, 

℟ lávame. 

℣ Pasión de Cristo, 

℟ confórtame. 

℣ Oh buen Jesús, 

℟ Óyeme. 

℣ Dentro de Tus llagas, 

℟ escóndeme. 

℣ No permitas 

℟ que me aparte de ti. 

℣ Del maligno enemigo, 

℟ defiéndeme. 

℣ En la hora de mi muerte, 

℟ llámame. 

℣ Y mándame 

℟ ir a ti, 

℣ para que con tus Santos 

℟ te alabe, 

℣ por los siglos de los siglos. 

℟ Amén. 


℣ ¡Dios mío, 

℟ ¡Dios mío,

℣ yo creo, 

℟ yo creo, 

℣ adoro, 

℟ adoro, 

℣ espero 

℟ espero 

℣ y te amo! 

℟ y te amo! 

℣ ¡Te pido perdón 

℟ ¡Te pido perdón 

℣ por los que no creen, 

℟ por los que no creen, 

℣ no adoran, 

℟ no adoran, 

℣ no esperan, 

℟ no esperan,

℣ no te aman! 

℟ no te aman!


℣ ¡Dios mío, 

℟ ¡Dios mío,

℣ yo creo, 

℟ yo creo, 

℣ adoro, 

℟ adoro, 

℣ espero 

℟ espero 

℣ y te amo! 

℟ y te amo! 

℣ ¡Te pido perdón 

℟ ¡Te pido perdón 

℣ por los que no creen, 

℟ por los que no creen, 

℣ no adoran, 

℟ no adoran, 

℣ no esperan, 

℟ no esperan,

℣ no te aman! 

℟ no te aman!


℣ ¡Dios mío, 

℟ ¡Dios mío,

℣ yo creo, 

℟ yo creo, 

℣ adoro, 

℟ adoro, 

℣ espero 

℟ espero 

℣ y te amo! 

℟ y te amo! 

℣ ¡Te pido perdón 

℟ ¡Te pido perdón 

℣ por los que no creen, 

℟ por los que no creen, 

℣ no adoran, 

℟ no adoran, 

℣ no esperan, 

℟ no esperan,

℣ no te aman! 

℟ no te aman!


℣ Santísima Trinidad, 

℟ Santísima Trinidad, 

℣ Padre, 

℟ Padre, 

℣ Hijo 

℟ Hijo 

℣ y Espíritu Santo, 

℟ y Espíritu Santo, 

℣ yo te adoro profundamente 

℟ yo te adoro profundamente 

℣ y te ofrezco 

℟ y te ofrezco 

℣ el Preciosísimo Cuerpo, 

℟ el Preciosísimo Cuerpo, 

℣ Sangre, 

℟ Sangre, 

℣ Alma 

℟ Alma 

℣ y Divinidad 

℟ y Divinidad 

℣ de nuestro Señor Jesucristo, 

℟ de nuestro Señor Jesucristo, 

℣ presente en todos los Sagrarios del mundo, 

℟ presente en todos los Sagrarios del mundo, 

℣ en reparación de los ultrajes 

℟ en reparación de los ultrajes 

℣ con los que Él es ofendido. 

℟ con los que Él es ofendido. 

℣ Por los méritos infinitos 

℟ Por los méritos infinitos 

℣ del Sagrado Corazón de Jesús 

℟ del Sagrado Corazón de Jesús 

℣ y del Inmaculado Corazón de María, 

℟ y del Inmaculado Corazón de María, 

℣ te pido la conversión de los pecadores.

℟ te pido la conversión de los pecadores. 


℣ ¡Oh Jesús mío, 

℟ ¡Oh Jesús mío,

℣ perdónanos, 

℟ perdónanos, 

℣ líbranos del fuego del infierno, 

℟ líbranos del fuego del infierno, 

℣ lleva al cielo a todas las almas 

℟ lleva al cielo a todas las almas 

℣ y socorre principalmente 

℟ y socorre principalmente 

℣ a las más necesitadas!

℟ a las más necesitadas!


℣ Yo te ADORO, Señor mío Jesucristo, 

℟ Yo te ADORO, Señor mío Jesucristo, 

℣ presente en mi corazón y en mi alma; 

℟ presente en mi corazón y en mi alma; 

℣ en este momento soy como una custodia viviente tuya 

℟ en este momento soy como una custodia viviente tuya 

℣ y así quiero conservarme siempre. 

℟ y así quiero conservarme siempre. 


℣ Te AMO sobre todas las cosas; 

℟ Te AMO sobre todas las cosas; 

℣ si algún día he de ofenderte y apartarme de Ti, 

℟ si algún día he de ofenderte y apartarme de Ti, 

℣ prefiero que en este minino momento 

℟ prefiero que en este minino momento 

℣ me mandes la muerte. 

℟ me mandes la muerte. 


℣ Te doy GRACIAS con todo mi corazón 

℟ Te doy GRACIAS con todo mi corazón 

℣ porque te hayas dignado venir hoy a mí 

℟ porque te hayas dignado venir hoy a mí 

℣ sin que yo lo merezca. 

℟ sin que yo lo merezca. 


℣ Sé que Tú has venido a mi corazón para darme fuerzas 

℟ Sé que Tú has venido a mi corazón para darme fuerzas 

℣ para no caer en pecado, 

℟ para no caer en pecado, 

℣ para ser humo, 

℟ para ser humo, 

℣ para volverme Santo si yo así lo quiero; 

℟ para volverme Santo si yo así lo quiero; 

℣ si lo quiero, Señor, 

℟ si lo quiero, Señor, 

℣ si lo quiero; 

℟ si lo quiero; 

℣ hazme bueno, 

℟ hazme bueno, 

℣ hazme santo; 

℟ hazme santo; 

℣ y como para ello necesito comulgar frecuentemente y bien, 

℟ y como para ello necesito comulgar frecuentemente y bien, 

℣ te PIDO, Señor, 

℟ te PIDO, Señor, 

℣ que me des hambre de este pan, 

℟ que me des hambre de este pan, 

℣ que yo te PROMETO recibir frecuentemente 

℟ que yo te PROMETO recibir frecuentemente 

℣ y cada día con más devoción. 

℟ y cada día con más devoción. 


℣ ¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas! 

℟ ¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas! 

℣ Dígnate mirar con ojos de misericordia 

℟ Dígnate mirar con ojos de misericordia 

℣ a esta porción de tu grey amada. 

℟ a esta porción de tu grey amada. 

℣ Señor, gemimos en la orfandad. 

℟ Señor, gemimos en la orfandad. 

℣ ¡Danos santas vocaciones almas víctimas y sacramentales! 

℟ ¡Danos santas vocaciones almas víctimas y sacramentales! 

℣ ¡Danos Sacerdotes Santos almas víctimas y sacramentales! 

℟ ¡Danos Sacerdotes Santos almas víctimas y sacramentales! 

℣ Te lo pedimos por la Inmaculada Concepción de la siempre Virgen María, Tu dulce y santa Madre. 

℟ Te lo pedimos por la Inmaculada Concepción de la siempre Virgen María, Tu dulce y santa Madre. 

℣ ¡Oh Jesús! ¡Danos sacerdotes según Tu Sagrado Corazón! 

℟ ¡Oh Jesús! ¡Danos sacerdotes según Tu Sagrado Corazón! 


℣ Adoramus Te, Christe, et benedicimus tibi, 

℟ quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. 


℣ Qui passus es pro nobis, Domine, 

℟ Domine, miserere nobis. 


℣ Dominus vobiscum. 

℟ Et cum spiritu tuo. 


℣ Sit nomen Domini benedictum. 

℟ Ex hoc nunc et usque in sæculum. 


℣ Adiutorium nostrum in nomine Domini. 

℟ Qui fecit cælum et terram. 


℣ Benedicat vos omnipotens Deus, 

Pătēr ĕt Fīliī ĕt Spīritūs Sānctī,  

descendat super vos et maneat semper.

℟ Āmēn. 



TERMINO: 


SÚPLICAS SOLEMNES Y UNIVERSALES

Hoy, Viernes Santo, día de la Redención, día del perdón universal, es por lo mismo el día de las Misericordias del Señor. 

La Iglesia, Madre común de todos, extiende por el mundo su mirada y alza sus brazos suplicantes al Cielo, para rogar por todos en esta hora solemne. 

Lo hace con rendida humildad (por eso nos manda arrodillarnos antes de cada Oración), llena de confianza y de optimismo (por eso nos manda estar de pie todo el tiempo de la Oración), y con frases ardientes. Estas oraciones solemnes eran de uso corriente en otro tiempo. 

En la liturgia romana sólo subsisten el viernes santo, en que adquieren una grandeza excepcional por la proclamación de la universalidad de la Redención. 

Ellas constituyen verdaderamente "la oración de los fieles". 


1ª Intención: Por la Santa Iglesia de Cristo: 


℣ Oremos, 

carísimos hermanos míos, por la santa Iglesia de Dios; 

para que Dios Nuestro Señor se digne pacificarla, unirla y defenderla por toda la tierra, 

sometiendo a ella los principados y poderes malignos; 

y a nosotros nos dé la gracia de que, 

pasando una vida quieta y tranquila, 

glorifiquemos a Dios Padre omnipotente.   

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos. 


℣ Dios todopoderoso y eterno, 

que por Jesucristo has revelado Tu Gloria a todas las naciones: 

conserva las obras de Tu Misericordia, 

a fin de que tu Iglesia, 

desparramada por todo el mundo, 

persevere con firme fe 

en la confesión de Tu Nombre. 

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


2ª Intención: Por el Sumo Pontífice: 


℣ Oremos también por nuestro santísimo Padre, el Papa Benedicto XVI, 

para que Dios Nuestro Señor, 

que le eligió en el orden Episcopal, 

lo conserve sano e íntegro para el bien de su Santa Iglesia 

y para gobernar el santo pueblo de Dios.    

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos.


℣ Dios omnipotente y eterno 

por cuya sabiduría subsisten todas las cosas; 

acoge benigno nuestras súplicas, 

y conserva por Tu piedad al Prelado que para nosotros elegiste, 

 fin de que, el pueblo cristiano que él gobierna bajo Tu autoridad, 

vea aumentarse, a la sombra de un tan gran Pontífice, 

los méritos de su fe. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


3ª Intención: por la Jerarquía y los fieles 


℣ Oremos también 

por todos los Obispos, Presbíteros, Diáconos, Subdiáconos, Acólitos, Exorcistas, Lectores, Ostiarios, Confesores, Vírgenes, Viudas, y por todo el pueblo santo de Dios reunidos en la asamblea del silencio de las catacumbas como remanente de Tu Iglesia en la Única y Verdadera Fe.    

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos. 


℣ Oh Dios todopoderoso y eterno, 

cuyo Espíritu santifica y gobierna a todo el cuerpo de la Iglesia: 

oye las súplicas que por todos los Órdenes sagrados te hacemos, 

para que, con la asistencia de Tu gracia, 

en todos los estados se te sirva con fidelidad. 

Por Jesucristo Nuestro Señor.


℟ Amén. 


4ª Intención: Por las autoridades civiles 


℣ Oremos también por todos los dignatarios de las naciones, 

por sus ministerios y atribuciones, 

a fin de que Dios y nuestro Señor 

ilumine sus mentes y corazones según su voluntad para nuestra perpetua paz.  

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos. 


℣ Omnipotente y sempiterno Dios, 

en cuya mano está todo poder y todo derecho de los pueblos: 

dirige benignamente Tu mirada hacia aquellos que nos gobiernan con autoridad, 

a fin de que en todas partes, 

con la protección de Tu diestra, 

la integridad de la religión y la seguridad de la patria indefectiblemente se consolide. 


℟ Amén. 


5ª Intención: Por los catecúmenos 


℣ Oremos también por nuestros catecúmenos, 

para que Dios Nuestro Señor 

les abra los oídos de sus corazones 

y la puerta de la misericordia; 

a fin de que, recibido el perdón de todos sus pecados por el Bautismo de la regeneración, 

sean incorporados con nosotros en Jesucristo Nuestro Señor.   

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos.


℣ Dios todopoderoso y eterno, 

que cada día fecundizas a Tu Iglesia 

con nuevos hijos: aumenta la fe y la inteligencia de nuestros catecúmenos, 

para que regenerados en la fuente del Bautismo, 

se agreguen al número de tus hijos adoptivos. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


6ª Intención: Por las necesidades del mundo 


℣ Oremos, carísimos hermanos míos, 

a Dios Padre todopoderoso, 

para que purifique al mundo de todo error, 

cure las enfermedades, 

aleje el hambre, 

abra las cárceles, 

rompa las cadenas, 

conceda a los caminantes su regreso, 

a los enfermos la salud 

y a los navegantes puerto de salvación.   

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos. 


℣ Oh Dios todopoderoso y eterno, 

consuelo de los afligidos, 

fortaleza de los atribulados: 

admite las súplicas de los que, en cualquiera tribulación, 

te invocan; de tal suerte que, 

en sus necesidades, 

tengan todos el consuelo de ser asistidos por Tu Misericordia. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


7ª Intención: Por la conversión de herejes y cismáticos 


℣ Oremos también por los herejes y cismáticos, 

para que Dios Nuestro Señor los saque de todos sus errores, 

y se digne volverlos al gremio de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica.   

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos.


℣ Oh Dios todopoderoso y eterno, 

que a todos salvas, 

y no quieres que ninguno se pierda: 

mira compasivo a tantas almas seducidas por la astucia diabólica; 

para que, renunciando totalmente al mal de la herejía, 

abjuren sus errores, y vuelvan a la unidad de Tu Verdad. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


8ª Intención: Por los judíos 


℣ Oremos también por los pérfidos judíos, 

para que Dios Nuestro Señor 

quite el velo de sus corazones, 

a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor. 


℣ Oh Dios todopoderoso y eterno, 

que no rechazas de Tu Misericordia a los pérfidos judíos: 

oye las plegarias que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, 

para que, reconociendo la luz de Tu Verdad, 

que es Jesucristo, 

salgan de sus tinieblas. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


9ª Intención: Por los infieles 


℣ Oremos también por los paganos, 

para que Dios todopoderoso quite la maldad de sus corazones; 

a fin de que, abandonados sus ídolos, 

se conviertan al Dios vivo y verdadero 

y a su único Hijo Jesucristo, Dios y Señor nuestro.   

Sac.: Oremos. 

Diác.: Doblemos las rodillas. 

Subd.:  Levantaos.


℣ Oh Dios todopoderoso y eterno, 

que no quieres la muerte de los pecadores, 

sino que siempre procuras su vida: 

recibe favorablemente nuestra oración, 

y líbralos de sus idolatrías, 

agregándolos a Tu Santa Iglesia 

para gloria y alabanza de Tu Nombre. 

Por Jesucristo Nuestro Señor. 


℟ Amén. 


Himno "Pange, lingua gloriósi" a la Santa Cruz 


Estribillo: 


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet.


℣ Pange, lingua, gloriósi 

Láuream certáminis, 

Et super 

Crucis trophǽo 

Dic triúmphum nóbilem: 

Quáliter Redémptor orbis 

Immolátus vícerit. 


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet. 


℣ De peréntis protoplásti 

Fraude Factor cóndolens, 

Quando pomi noxiális 

In necem morsu ruit: 

Ipse lignum tunc notávit, 

Damna ligni ut sólveret.


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet.  


℣ Hoc opus nostræ salútis 

Ordo depopóscerat: 

Multifórmis proditóris 

Ars ut artem fálleret: 

Et medélam ferret inde, 

Hostis unde lǽserat. 


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet.  


℣ Quando venit ergo sacri 

Plenitúdo témporis, 

Missus est ab arce 

Patris Natus, orbis Cónditor: 

Atque ventre virgináli 

Carne amíctus pródiit. 


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet.   


℣ Vagit infans inter arcta 

Cónditus præsépia:

Membra pannis involúta 

Virgo Mater álligat: 

Et Dei manus, pedésque 

Stricta cingit fáscia.


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet.  


℣ Lustra sex qui jam perégit, 

Tempus implens córporis, 

Sponte líbera Redémptor 

Passióni déditus, 

Agnus in Crucis levátur 

Immolándus stípite.


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet. 


℣ Felle potus ecce languet: 

Spina, clavi, láncea 

Mite corpus perforárunt, 

Unda manat, et cruor: 

Terra, pontus, astra, mundus, 

Quo lavántur flúmine! 


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet. 


℣ Flecte ramos, arbor alta, 

Tensa laxa víscera, 

Et rigor lentéscat ille, 

Quem dedit natívitas: 

Et supérni membra Regis 

Tende miti stípite.


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet. 


℣ Sola digna tu fuísti 

Ferre mundi víctimam: 

Atque portum præparáre 

Arca mundo náufrago: 

Quam sacer cruor perúnxit, 

Fusus Agni córpore.


℟ Crux fidélis, inter omnes 

Arbor una nóbilis: 

Nulla silva talem profert, 

Fronde, flore, gérmine. 

Dulce lignum, dulce clavos, 

Dulce pondus sústinet. 


℣ Sempitérna sit beátæ 

Trinitáti glória:

Æqua Patri, Filióque: 

Par decus Paráclito: 

Uníus, Triníque nomen 

Laudet univérsitas. 


℟ Amen. 


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Traduccion: 


¡Oh Cruz fiel! el más noble de los árboles; ningún bosque produjo otro igual en hoja, ni en flor ni en fruto. ¡Oh dulce leño, dulces clavos los que sostuvieron tu dulce peso! 


Canta, oh lengua la victoria del más glorioso combate, y celebra el noble triunfo de la Cruz, y cómo el Redentor del mundo venció, siendo en ella inmolado. 


Compadecido el Creador del engaño de nuestro primer padre, incurriendo en la muerte por haber gustado del fruto prohibido, señaló otro árbol para reparar el daño del primero. 


Este modo de obrar nuestra salvación, requería que una estratagema burlarse las artimañas del traidor, y hallar el remedio allí mismo donde hirió el enemigo con su engaño. 


Cuando, pues, vino la plenitud del tiempo sagrado, fue enviado del seno del Padre, su Hijo, Creador del mundo, y, revestido de la carne, nació de vientre virginal. 


Llora el tierno Infante reclinado en un duro pesebre; envuelve en pañales sus tiernos miembros la Virgen madre; y ciñe con estrecha faja los pies y manos de todo un Dios. 


Cuando cumplió los treinta años, terminado ya el tiempo de la vida mortal, el Redentor se ofreció libremente a sufrir la Pasión, y el Cordero fue levantado en la Cruz para ser inmolado. 


Mira cómo languidece gustando amarga hiel, traspasando su cuerpo espinas, clavos y lanza, manando sangre y agua: la tierra, el mar, el cielo, el mundo entero, son lavados en este río. 


¡Dobla tus ramas, oh árbol elevado, pliega tus tersas fibras, y ablándese tu nativa rigidez; y recibe benigno los miembros del Rey soberano! 


Tu fuiste el único árbol digno de sostener la víctima del mundo, de ser para el universo náufrago el puerto de salvación, el arca santa, rociada con la bendita sangre del cuerpo del Cordero. 


¡Gloria eterna a la Trinidad soberana!, ¡gloria igual al Padre y al Hijo, igual honor al Espíritu Consolador! El universo alabe al nombre del que es Uno y Trino. así sea. 


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℣ Dios te salve, Reina y Madre 

℟ de Misericordia, 

℣ vida, dulzura y esperanza nuestra: 

℟ Dios te Salve. 

℣ A ti llamamos, 

℟ los desterrados hijos de Eva; 

℣ a ti suspiramos, 

℟ gimiendo y llorando 

℣ en este valle de lágrimas. 

℟ Ea, pues, Señora, 

℣ abogada nuestra, 

℟ vuelve a nosotros esos tus ojos 

℣ misericordiosos, 

℟ y después de este destierro 

℣ muéstranos a Jesús, 

℟ fruto Bendito 

℣ de Tu vientre. 

℟ ¡Oh clementisima!, 

℣ ¡oh piadosa!, 

℟ ¡oh dulce Virgen María! 

℣ Ruega por nos 

℟ Santa Madre de Dios, 

℣  Para que seamos dignos 

℟ de alcanzar 

℣ las promesas de Jesucristo 

℟ Amén


℣ Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, 

℟ quia per Crucem tuam redemísti mundum.   


℣ Per lignum servi facti sumus, 

℟ et per sanctam Crucem liberáti sumus: 

℣ fructus árboris sedúxit nos, 

℟ Fílius Dei redémit nos. 

℣ Salvátor mundi, salva nos: 

℟ qui per Crucem et Sánguinem tuum redemísti nos, 

℣ auxiliáre nobis, te deprecámur, Deus noster.


℣ Oremus: 

Líbera nos, quǽsumus, Dómine, 

ab ómnibus malis, 

prætéritis, præséntibus, et futúris : 

et intercedénte beáta et gloriósa semper Vírgine Dei Genitríce María, 

cum beátis Apóstolis tuis Petro et Paulo, 

atque Andréa, 

et ómnibus Sanctis, 

non signat se patena, 

da propítius pacem in diébus nostris: 

ut ope misericórdiæ tuæ adjúti, 

et a pecáto simus semper líberi, 

et ab omni perturbatióne secúri. 

Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: 

Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, 

per ómnia sǽcula sæculórum. 


℟ Amen. 


℣ Adoramus Te, Christe, et benedicimus tibi, 

℟ quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum. 


℣ Qui passus es pro nobis, Domine, 

℟ Domine, miserere nobis. 


℣ Dominus vobiscum. 

℟ Et cum spiritu tuo. 


℣ Sit nomen Domini benedictum. 

℟ Ex hoc nunc et usque in sæculum. 


℣ Adiutorium nostrum in nomine Domini. 

℟ Qui fecit cælum et terram. 


℣ Benedicat vos omnipotens Deus, 

Pătēr ĕt Fīliī ĕt Spīritūs Sānctī,  

descendat super vos et maneat semper.

℟ Āmēn.