Friday, June 5, 2020

El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 3

El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 3

CARTA ENCÍCLICA HAURIETIS AQUAS DE SU SANTIDAD PÍO XII SOBRE EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

III. CONTEMPLACIÓN DEL AMOR DEL CORAZÓN DE JESÚS



17. Ahora, venerables hermanos, para que de estas nuestras piadosas consideraciones podamos sacar abundantes y saludables frutos, parémonos a meditar y contemplar brevemente la íntima participación que el Corazón de nuestro Salvador Jesucristo tuvo en su vida afectiva divina y humana, durante el curso de su vida mortal. En las páginas del Evangelio, principalmente, encontraremos la luz, con la cual, iluminados y fortalecidos, podremos penetrar en el templo de este divino Corazón y admirar con el Apóstol de las Gentes «las abundantes riquezas de la gracia [de Dios] en la bondad usada con nosotros por amor de Jesucristo» [57]. 

18. El adorable Corazón de Jesucristo late con amor divino al mismo tiempo que humano, desde que la Virgen María pronunció su Fiat, y el Verbo de Dios, como nota el Apóstol, «al entrar en el mundo dijo: "Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: Heme aquí presente. En el principio del libro se habla de mí. Quiero hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad..." Por esta "voluntad" hemos sido santificados mediante la "oblación del cuerpo" de Jesucristo, que él ha hecho de una vez para siempre» [58]. 

De manera semejante palpitaba de amor su Corazón, en perfecta armonía con los afectos de su voluntad humana y con su amor divino, cuando en la casita de Nazaret mantenía celestiales coloquios con su dulcísima Madre y con su padre putativo, san José, al que obedecía y con quien colaboraba en el fatigoso oficio de carpintero. Este mismo triple amor movía a su Corazón en su continuo peregrinar apostólico, cuando realizaba innumerables milagros, cuando resucitaba a los muertos o devolvía la salud a toda clase de enfermos, cuando sufría trabajos, soportaba el sudor, hambre y sed; en las prolongadas vigilias nocturnas pasadas en oración ante su Padre amantísimo; en fin, cuando daba enseñanzas o proponía y explicaba parábolas, especialmente las que más nos hablan de la misericordia, como la parábola de la dracma perdida, la de la oveja descarriada y la del hijo pródigo. En estas palabras y en estas obras, como dice san Gregorio Magno, se manifiesta el Corazón mismo de Dios: «Mira el Corazón de Dios en las palabras de Dios, para que con más ardor suspires por los bienes eternos» [59]. 

Con amor aun mayor latía el Corazón de Jesucristo cuando de su boca salían palabras inspiradas en amor ardentísimo. Así, para poner algún ejemplo, cuando viendo a las turbas cansadas y hambrientas, dijo: «Me da compasión esta multitud de gentes» [60]; y cuando, a la vista de Jerusalén, su predilecta ciudad, destinada a una fatal ruina por su obstinación en el pecado, exclamó: «Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que a ti son enviados; ¡cuantas veces quise recoger a tus hijos, como la gallina recoge a sus polluelos bajo las alas, y tú no lo has querido!» [61]. Su Corazón palpitó también de amor hacia su Padre y de santa indignación cuando vio el comercio sacrílego que en el templo se hacía, e increpó a los violadores con estas palabras: «Escrito está: "Mi casa será llamada casa de oración"; mas vosotros hacéis de ella una cueva de ladrones» [62]. 

19. Pero particularmente se conmovió de amor y de temor su Corazón, cuando ante la hora ya tan inminente de los crudelísimos padecimientos y ante la natural repugnancia a los dolores y a la muerte, exclamó: «Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz» [63]; vibró luego con invicto amor y con amargura suma, cuando, aceptando el beso del traidor, le dirigió aquellas palabras que suenan a última invitación de su Corazón misericordiosísimo al amigo que, con ánimo impío, infiel y obstinado, se disponía a entregarlo en manos de sus verdugos: «Amigo, ¿a qué has venido aquí? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?» [64]; en cambio, se desbordó con regalado amor y profunda compasión, cuando a las piadosas mujeres, que compasivas lloraban su inmerecida condena al tremendo suplicio de la cruz, las dijo así: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos..., pues si así tratan al árbol verde, ¿en el seco qué se hará?»[65]. 

Finalmente, colgado ya en la cruz el Divino Redentor, es cuando siente cómo su Corazón se trueca en impetuoso torrente, desbordado en los más variados y vehementes sentimientos, esto es, de amor ardentísimo, de angustia, de misericordia, de encendido deseo, de serena tranquilidad, como se nos manifiestan claramente en aquellas palabras tan inolvidables como significativas: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» [66]; «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» [67]; «En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso» [68]; «Tengo sed» [69]; «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» [70]. 

Eucaristía, María, Cruz 

20. ¿Quién podrá dignamente describir los latidos del Corazón divino, signo de su infinito amor, en aquellos momentos en que dio a los hombres sus más preciados dones: a Sí mismo en el sacramento de la Eucaristía, a su Madre Santísima y la participación en el oficio sacerdotal? 

Ya antes de celebrar la última cena con sus discípulos, sólo al pensar en la institución del Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, con cuya efusión había de sellarse la Nueva Alianza, en su Corazón sintió intensa conmoción, que manifestó a sus apóstoles con estas palabras: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer» [71]; conmoción que, sin duda, fue aún más vehemente cuando «tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a ellos, diciendo: "Este es mi cuerpo, el cual se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Y así hizo también con el cáliz, luego de haber cenado, y dijo: "Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que se derramará por vosotros"» [72].  

Con razón, pues, debe afirmarse que la divina Eucaristía, como sacramento por el que El se da a los hombres y como sacrificio en el que El mismo continuamente se inmola desde el nacimiento del sol hasta su ocaso [73], y también el Sacerdocio, son clarísimos dones del Sacratísimo Corazón de Jesús. 

Don también muy precioso del sacratísimo Corazón es, como indicábamos, la Santísima Virgen, Madre excelsa de Dios y Madre nuestra amantísima. Era, pues, justo fuese proclamada Madre espiritual del género humano la que, por ser Madre natural de nuestro Redentor, le fue asociada en la obra de regenerar a los hijos de Eva para la vida de la gracia. Con razón escribe de ella san Agustín: «Evidentemente Ella es la Madre de los miembros del Salvador, que somos nosotros, porque con su caridad cooperó a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son los miembros de aquella Cabeza» [74].  

Al don incruento de Sí mismo bajo las especies del pan y del vino quiso Jesucristo nuestro Salvador unir, como supremo testimonio de su amor infinito, el sacrificio cruento de la Cruz. Así daba ejemplo de aquella sublime caridad que él propuso a sus discípulos como meta suprema del amor, con estas palabras: «Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos» [75]. De donde el amor de Jesucristo, Hijo de Dios, revela en el sacrificio del Gólgota, del modo más elocuente, el amor mismo de Dios: «En esto hemos conocido la caridad de Dios: en que dio su vida por nosotros; y así nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos» [76]. Cierto es que nuestro Divino Redentor fue crucificado más por la interior vehemencia de su amor que por la violencia exterior de sus verdugos: su sacrificio voluntario es el don supremo que su Corazón hizo a cada uno de los hombres, según la concisa expresión del Apóstol: «Me amó y se entregó a sí mismo por mí» [77]. 

Iglesia, Sacramentos 

21. No hay, pues, duda de que el Sagrado Corazón de Jesús, al ser participante tan íntimo de la vida del Verbo encarnado y, al haber sido, por ello asumido como instrumento de la divinidad, no menos que los demás miembros de su naturaleza humana, para realizar todas las obras de la gracia y de la omnipotencia divina [78], por lo mismo es también símbolo legítimo de aquella inmensa caridad que movió a nuestro Salvador a celebrar, por el derramamiento de la sangre, su místico matrimonio con la Iglesia: «Sufrió la pasión por amor a la Iglesia que había de unir a sí como Esposa» [79]. Por lo tanto, del Corazón traspasado del Redentor nació la Iglesia, verdadera dispensadora de la sangre de la Redención; y del mismo fluye abundantemente la gracia de los sacramentos que a los hijos de la Iglesia comunican la vida sobrenatural, como leemos en la sagrada Liturgia: «Del Corazón abierto nace la Iglesia, desposada con Cristo... Tú, que del Corazón haces manar la gracia» [80]. 

De este simbolismo, no desconocido para los antiguos Padres y escritores eclesiásticos, el Doctor común escribe, haciéndose su fiel intérprete: «Del costado de Cristo brotó agua para lavar y sangre para redimir. Por eso la sangre es propia del sacramento de la Eucaristía; el agua, del sacramento del Bautismo, el cual, sin embargo, tiene su fuerza para lavar en virtud de la sangre de Cristo» [81]. Lo afirmado del costado de Cristo, herido y abierto por el soldado, ha de aplicarse a su Corazón, al cual, sin duda, llegó el golpe de la lanza, asestado precisamente por el soldado para comprobar de manera cierta la muerte de Jesucristo. 

Por ello, durante el curso de los siglos, la herida del Corazón Sacratísimo de Jesús, muerto ya a esta vida mortal, ha sido la imagen viva de aquel amor espontáneo por el que Dios entregó a su Unigénito para la redención de los hombres, y por el que Cristo nos amó a todos con tan ardiente amor, que se inmoló a sí mismo como víctima cruenta en el Calvario: «Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios, en oblación y hostia de olor suavísimo» [82]. 

De este simbolismo, no desconocido para los antiguos Padres y escritores eclesiásticos, el Doctor común escribe, haciéndose su fiel intérprete: «Del costado de Cristo brotó agua para lavar y sangre para redimir. Por eso la sangre es propia del sacramento de la Eucaristía; el agua, del sacramento del Bautismo, el cual, sin embargo, tiene su fuerza para lavar en virtud de la sangre de Cristo» [81]. Lo afirmado del costado de Cristo, herido y abierto por el soldado, ha de aplicarse a su Corazón, al cual, sin duda, llegó el golpe de la lanza, asestado precisamente por el soldado para comprobar de manera cierta la muerte de Jesucristo. 

Por ello, durante el curso de los siglos, la herida del Corazón Sacratísimo de Jesús, muerto ya a esta vida mortal, ha sido la imagen viva de aquel amor espontáneo por el que Dios entregó a su Unigénito para la redención de los hombres, y por el que Cristo nos amó a todos con tan ardiente amor, que se inmoló a sí mismo como víctima cruenta en el Calvario: «Cristo nos amó, y se ofreció a sí mismo a Dios, en oblación y hostia de olor suavísimo» [82].  

Ascensión 

22. Después que nuestro Salvador subió al cielo con su cuerpo glorificado y se sentó a la diestra de Dios Padre, no ha cesado de amar a su esposa, la Iglesia, con aquel inflamado amor que palpita en su Corazón. Aun en la gloria del cielo, lleva en las heridas de sus manos, de sus pies y de su costado los esplendentes trofeos de su triple victoria: sobre el demonio, sobre el pecado y sobre la muerte; lleva, además, en su Corazón, como en arca preciosísima, aquellos inmensos tesoros de sus méritos, frutos de su triple victoria, que ahora distribuye con largueza al género humano ya redimido. Esta es una verdad consoladora, enseñada por el Apóstol de las Gentes, cuando escribe: «Al subirse a lo alto llevó consigo cautiva a una grande multitud de cautivos, y derramó sus dones sobre los hombres... El que descendió, ese mismo es el que ascendió sobre todos los cielos, para dar cumplimiento a todas las cosas» [83]. 

Pentecostés 

23. La misión del Espíritu Santo a los discípulos es la primera y espléndida señal del munífico amor del Salvador, después de su triunfal ascensión a la diestra del Padre. De hecho, pasados diez días, el Espíritu Paráclito, dado por el Padre celestial, bajó sobre los apóstoles reunidos en el Cenáculo, como Jesús mismo les había prometido en la última cena: «Yo rogaré al Padre y él os dará otro consolador para que esté con vosotros eternamente» [84]. El Espíritu Paráclito, por ser el Amor mutuo personal por el que el Padre ama al Hijo y el Hijo al Padre, es enviado por ambos, bajo forma de lenguas de fuego, para infundir en el alma de los discípulos la abundancia de la caridad divina y de los demás carismas celestiales. Pero esta infusión de la caridad divina brota también del Corazón de nuestro Salvador, «en el cual están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia» [85].  

Esta caridad es, por lo tanto, don del Corazón de Jesús y de su Espíritu. A este común Espíritu del Padre y del Hijo se debe, en primer lugar, el nacimiento de la Iglesia y su propagación admirable en medio de todos los pueblos paganos, dominados hasta entonces por la idolatría, el odio fraterno, la corrupción de costumbres y la violencia. Esta divina caridad, don preciosísimo del Corazón de Cristo y de su Espíritu, es la que dio a los Apóstoles y a los mártires la fortaleza para predicar la verdad evangélica y testimoniarla hasta con su sangre; a los Doctores de la Iglesia, aquel ardiente celo por ilustrar y defender la fe católica; a los Confesores, para practicar las más selectas virtudes y realizar las empresas más útiles y admirables, provechosas a la propia santificación y a la salud eterna y temporal de los prójimos; a las Vírgenes, finalmente, para renunciar espontánea y alegremente a los goces de los sentidos, con tal de consagrarse por completo al amor del celestial Esposo. 

A esta divina caridad, que redunda del Corazón del Verbo encarnado y se infunde por obra del Espíritu Santo en las almas de todos los creyentes, el Apóstol de las Gentes entonó aquel himno de victoria, que ensalza a la par el triunfo de Jesucristo, Cabeza, y el de los miembros de su Místico Cuerpo sobre todo cuanto de algún modo se opone al establecimiento del divino Reino del amor entre los hombres: «¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el riesgo, la persecución?, ¿la espada? ... Mas en todas estas cosas soberanamente triunfamos por obra de Aquel que nos amó. Porque seguro estoy de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo venidero, ni poderíos, ni altura, ni profundidades, ni otra alguna criatura será capaz de separarnos del amor de Dios que se funda en Jesucristo nuestro Señor» [86]. 

Sagrado Corazón, símbolo del amor de Cristo 

24. Nada, por lo tanto, prohíbe que adoremos el Corazón Sacratísimo de Jesucristo como participación y símbolo natural, el más expresivo, de aquel amor inexhausto que nuestro Divino Redentor siente aun hoy hacia el género humano. Ya no está sometido a las perturbaciones de esta vida mortal; sin embargo, vive y palpita y está unido de modo indisoluble a la Persona del Verbo divino, y, en ella y por ella, a su divina voluntad. Y porque el Corazón de Cristo se desborda en amor divino y humano, y porque está lleno de los tesoros de todas las gracias que nuestro Redentor adquirió por los méritos de su vida, padecimientos y muerte, es, sin duda, la fuente perenne de aquel amor que su Espíritu comunica a todos los miembros de su Cuerpo Místico. 

Así, pues, el Corazón de nuestro Salvador en cierto modo refleja la imagen de la divina Persona del Verbo, y es imagen también de sus dos naturalezas, la humana y la divina; y así en él podemos considerar no sólo el símbolo, sino también, en cierto modo, la síntesis de todo el misterio de nuestra Redención. Luego, cuando adoramos el Corazón de Jesucristo, en él y por él adoramos así el amor increado del Verbo divino como su amor humano, con todos sus demás afectos y virtudes, pues por un amor y por el otro nuestro Redentor se movió a inmolarse por nosotros y por toda la Iglesia, su Esposa, según el Apóstol: «Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola con el bautismo de agua por la palabra de vida, a fin de hacerla comparecer ante sí llena de gloria, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino siendo santa e inmaculada» [87]. 

Cristo ha amado a la Iglesia, y la sigue amando intensamente con aquel triple amor de que hemos hablado [88], y ése es el amor que le mueve a hacerse nuestro Abogado para conciliarnos la gracia y la misericordia del Padre, «siempre vivo para interceder por nosotros» [89]. La plegaria que brota de su inagotable amor, dirigida al Padre, no sufre interrupción alguna. Como «en los días de su vida en la carne» [90], también ahora, triunfante ya en el cielo, suplica al Padre con no menor eficacia; y a Aquel que «amó tanto al mundo que dio a su Unigénito Hijo, a fin de que todos cuantos creen en El no perezcan, sino que tengan la vida eterna» [91]. El muestra su Corazón vivo y herido, con un amor más ardiente que cuando, ya exánime, fue herido por la lanza del soldado romano: «Por esto fue herido [tu Corazón], para que por la herida visible viésemos la herida invisible del amor» [92]. 

Luego no puede haber duda alguna de que ante las súplicas de tan grande Abogado hechas con tan vehemente amor, el Padre celestial, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros [93], por medio de El hará descender siempre sobre todos los hombres la exuberante abundancia de sus gracias divinas. 


NOTAS DE PIE DE PAGINA 

[57] Ef 2, 7. 
[58] Heb 10, 5-7, 10. 
[59] Registr. epist. 4, ep. 31 ad Theodorum medicum PL 77, 706. 
[60] Mc 8, 2. 
[61] Mt 23, 37. 
[62] Ibíd. 21, 13. 
[63] Ibíd. 26, 39. 
[64] Ibíd. 26, 50; Lc 22, 48. 
[65] Lc 23, 28. 31. 
[66] Ibíd. 23, 34. 
[67] Mt 27, 46. 
[68] Lc 23, 43. 
[69] Jn 19, 28. 
[70] Lc 23, 46. 
[71] Ibíd. 22, 15. 
[72] Ibíd. 22, 19-20. 
[73] Mal 1, 11. 
[74] De sancta virginitate 6 PL 40, 399. 
[75] Jn 15, 13. 
[76] 1 Jn 3, 16. 
[77] Gál 2, 20. 
[78] Cf. S. Th. Sum. theol. 3, 19, 1: ed. Leon. 11 (1903) 329. 
[79] Sum. theol. Suppl. 42, 1 ad 3: ed. Leon. 12 (1906) 81. 
[80] Hymn. ad Vesp. Festi Ssmi. Cordis Iesu. 
[81] 3, 66, 3 ad 3: ed. Leon. 12 (1906) 65. 
[82] Ef 5, 2. 
[83] Ibíd. 4, 8. 10. 
[84] Jn 14, 16. 
[85] Col 2, 3. 
[86] Rom 8, 35. 37-39. 
[87] Ef 5, 25-27. 
[88] Cf. 1 Jn 2, 1. 
[89] Heb 7, 25. 
[90] Ibíd. 5, 7. 
[91] Jn 3, 16. 
[92] S. Buenaventura, Opusc. X Vitis mystica 3, 5: Opera Omnia; Ad Claras Aquas (Quaracchi) 1898, 8, 164. -Cf. S. Th. 3, 54, 4: ed. Leon. 11 (1903) 513. 
[93] Rom 8, 32. 

XX 


El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 2

El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 2

CARTA ENCÍCLICA HAURIETIS AQUAS DE SU SANTIDAD PÍO XII SOBRE EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

I. FUNDAMENTACIÓN TEOLÓGICA


Dificultades y objeciones 

3. La Iglesia siempre ha tenido y tiene en tan grande estima el culto del Sacratísimo Corazón de Jesús: lo fomenta y propaga entre todos los cristianos, y lo defiende, además, enérgicamente contra las acusaciones del naturalismo y del sentimentalismo; sin embargo, es muy doloroso comprobar cómo, en lo pasado y aun en nuestros días, este nobilísimo culto no es tenido en el debido honor y estimación por algunos cristianos, y a veces ni aun por los que se dicen animados de un sincero celo por la religión católica y por su propia santificación. 

«Si tú conocieses el don de Dios» [7]. Con estas palabras, venerables hermanos, Nos, que por divina disposición hemos sido constituidos guardián y dispensador del tesoro de la fe y de la piedad que el Divino Redentor ha confiado a la Iglesia, conscientes del deber de nuestro oficio, amonestamos a todos aquellos de nuestros hijos que, a pesar de que el culto del Sagrado Corazón de Jesús, venciendo la indiferencia y los errores humanos, ha penetrado ya en su Cuerpo Místico, todavía abrigan prejuicios hacia él y aun llegan a reputarlo menos adaptado, por no decir nocivo, a las necesidades espirituales de la Iglesia y de la humanidad en la hora presente, que son las más apremiantes. Pues no faltan quienes, confundiendo o equiparando la índole de este culto con las diversas formas particulares de devoción, que la Iglesia aprueba y favorece sin imponerlas, lo juzgan como algo superfluo que cada uno pueda practicar o no, según le agradare; otros consideran oneroso este culto, y aun de poca o ninguna utilidad, singularmente para los que militan en el Reino de Dios, consagrando todas sus energías espirituales, su actividad y su tiempo a la defensa y propaganda de la verdad católica, a la difusión de la doctrina social católica, y a la multiplicación de aquellas prácticas religiosas y obras que ellos juzgan mucho más necesarias en nuestros días. Y no faltan quienes estiman que este culto, lejos de ser un poderoso medio para renovar y reforzar las costumbres cristianas, tanto en la vida individual como en la familiar, no es sino una devoción, más saturada de sentimientos que constituida por pensamientos y afectos nobles; así la juzgan más propia de la sensibilidad de las mujeres piadosas que de la seriedad de los espíritus cultivados. 

Otros, finalmente, al considerar que esta devoción exige, sobre todo, penitencia, expiación y otras virtudes, que más bien juzgan pasivas porque aparentemente no producen frutos externos, no la creen a propósito para reanimar la espiritualidad moderna, a la que corresponde el deber de emprender una acción franca y de gran alcance en pro del triunfo de la fe católica y en valiente defensa de las costumbres cristianas; y ello, dentro de una sociedad plenamente dominada por el indiferentismo religioso que niega toda norma para distinguir lo verdadero de lo falso, y que, además, se halla penetrada, en el pensar y en el obrar, por los principios del materialismo ateo y del laicismo. 


La doctrina de los papas 

4. ¿Quién no ve, venerables hermanos, la plena oposición entre estas opiniones y el sentir de nuestros predecesores, que desde esta cátedra de verdad aprobaron públicamente el culto del Sacratísimo Corazón de Jesús? ¿Quién se atreverá a llamar inútil o menos acomodada a nuestros tiempos esta devoción que nuestro predecesor, de i. m., León XIII, llamó «práctica religiosa dignísima de todo encomio», y en la que vio un poderoso remedio para los mismos males que en nuestros días, en forma más aguda y más amplia, inquietan y hacen sufrir a los individuos y a la sociedad? «Esta devoción —decía—, que a todos recomendamos, a todos será de provecho». Y añadía este aviso y exhortación que se refiere a la devoción al Sagrado Corazón: «Ante la amenaza de las graves desgracias que hace ya mucho tiempo se ciernen sobre nosotros, urge recurrir a Aquel único, que puede alejarlas. Mas ¿quién podrá ser Este sino Jesucristo, el Unigénito de Dios? "Porque debajo del cielo no existe otro nombre, dado a los hombres, en el cual hayamos de ser salvos" [8]. Por lo tanto, a El debemos recurrir, que es "camino, verdad y vida"» [9]. 

No menos recomendable ni menos apto para fomentar la piedad cristiana lo juzgó nuestro inmediato predecesor, de f. m., Pío XI, en su encíclica Miserentissimus Redemptor: «¿No están acaso contenidos en esta forma de devoción el compendio de toda la religión y aun la norma de vida más perfecta, puesto que constituye el medio más suave de encaminar las almas al profundo conocimiento de Cristo Señor nuestro y el medio más eficaz que las mueve a amarle con más ardor y a imitarle con mayor fidelidad y eficacia?» [10]. 

Nos, por nuestra parte, en no menor grado que nuestros predecesores, hemos aprobado y aceptado esta sublime verdad; y cuando fuimos elevado al sumo pontificado, al contemplar el feliz y triunfal progreso del culto al Sagrado Corazón de Jesús entre el pueblo cristiano, sentimos nuestro ánimo lleno de gozo y nos regocijamos por los innumerables frutos de salvación que producía en toda la Iglesia; sentimientos que nos complacimos en expresar ya en nuestra primera Encíclica [11]. Estos frutos, a través de los años de nuestro pontificado —llenos de sufrimientos y angustias, pero también de inefables consuelos—, no se mermaron en número, eficacia y hermosura, antes bien se aumentaron. Pues, en efecto, muchas iniciativas, y muy acomodadas a las necesidades de nuestros tiempos, han surgido para favorecer el crecimiento cada día mayor de este mismo culto: asociaciones, destinadas a la cultura intelectual y a promover la religión y la beneficencia; publicaciones de carácter histórico, ascético y místico para explicar su doctrina; piadosas prácticas de reparación y, de manera especial, las manifestaciones de ardentísima piedad promovidas por el Apostolado de la Oración, a cuyo celo y actividad se debe que familias, colegios, instituciones y aun, a veces, algunas naciones se hayan consagrado al Sacratísimo Corazón de Jesús. Por todo ello, ya en Cartas, ya en Discursos y aun Radiomensajes, no pocas veces hemos expresado nuestra paternal complacencia [12]. 

Fundamentación del culto 

5. Conmovidos, pues, al ver cómo tan gran abundancia de aguas, es decir, de dones celestiales de amor sobrenatural del Sagrado Corazón de nuestro Redentor, se derrama sobre innumerables hijos de la Iglesia católica por obra e inspiración del Espíritu Santo, no podemos menos, venerables hermanos, de exhortaros con ánimo paternal a que, juntamente con Nos, tributéis alabanzas y rendida acción de gracias a Dios, dador de todo bien, exclamando con el Apóstol: «Al que es poderoso para hacer sobre toda medida con incomparable exceso más de lo que pedimos o pensamos, según la potencia que despliega en nosotros su energía, a El la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, en los siglos de los siglos. Amén» [13]. Pero, después de tributar las debidas gracias al Dios eterno, queremos por medio de esta encíclica exhortaros a vosotros y a todos los amadísimos hijos de la Iglesia a una más atenta consideración de los principios doctrinales —contenidos en la Sagrada Escritura, en los Santos Padres y en los teólogos—, sobre los cuales, como sobre sólidos fundamentos, se apoya el culto del Sacratísimo Corazón de Jesús. Porque Nos estamos plenamente persuadido de que sólo cuando a la luz de la divina revelación hayamos penetrado más a fondo en la naturaleza y esencia íntima de este culto, podremos apreciar debidamente su incomparable excelencia y su inexhausta fecundidad en toda clase de gracias celestiales; y de esta manera, luego de meditar y contemplar piadosamente los innumerables bienes que produce, encontraremos muy digno de celebrar el primer centenario de la extensión de la fiesta del Sacratísimo Corazón a la Iglesia universal. 

Con el fin, pues, de ofrecer a la mente de los fieles el alimento de saludables reflexiones, con las que más fácilmente puedan comprender la naturaleza de este culto, sacando de él los frutos más abundantes, nos detendremos, ante todo, en las páginas del Antiguo y del Nuevo Testamento que revelan y describen la caridad infinita de Dios hacia el género humano, pues jamás podremos escudriñar suficientemente su sublime grandeza; aludiremos luego a los comentarios de los Padres y Doctores de la Iglesia; finalmente, procuraremos poner en claro la íntima conexión existente entre la forma de devoción que se debe tributar al Corazón del Divino Redentor y el culto que los hombres están obligados a dar al amor que El y las otras Personas de la Santísima Trinidad tienen a todo el género humano. Porque juzgamos que, una vez considerados a la luz de la Sagrada Escritura y de la Tradición los elementos constitutivos de esta devoción tan noble, será más fácil a los cristianos de ver «con gozo las aguas en las fuentes del Salvador» [14]; es decir, podrán apreciar mejor la singular importancia que el culto al Corazón Sacratísimo de Jesús ha adquirido en la liturgia de la Iglesia, en su vida interna y externa, y también en sus obras: así podrá cada uno obtener aquellos frutos espirituales que señalarán una saludable renovación en sus costumbres, según lo desean los Pastores de la grey de Cristo. 

Culto de latría 

6. Para comprender mejor, en orden a esta devoción, la fuerza de algunos textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, precisa atender bien al motivo por el cual la Iglesia tributa al Corazón del Divino Redentor el culto de latría. Tal motivo, como bien sabéis, venerables hermanos, es doble: el primero, común también a los demás miembros adorables del Cuerpo de Jesucristo, se funda en el hecho de que su Corazón, por ser la parte más noble de su naturaleza humana, está unido hipostáticamente a la Persona del Verbo de Dios, y, por consiguiente, se le ha de tributar el mismo culto de adoración con que la Iglesia honra a la Persona del mismo Hijo de Dios encarnado. Es una verdad de la fe católica, solemnemente definida en el Concilio Ecuménico de Éfeso y en el II de Constantinopla [15]. El otro motivo se refiere ya de manera especial al Corazón del Divino Redentor, y, por lo mismo, le confiere un título esencialmente propio para recibir el culto de latría: su Corazón, más que ningún otro miembro de su Cuerpo, es un signo o símbolo natural de su inmensa caridad hacia el género humano. «Es innata al Sagrado Corazón», observaba nuestro predecesor León XIII, de f. m., «la cualidad de ser símbolo e imagen expresiva de la infinita caridad de Jesucristo, que nos incita a devolverle amor por amor» [16]. 

Es indudable que los Libros Sagrados nunca hacen una mención clara de un culto de especial veneración y amor, tributado al Corazón físico del Verbo Encarnado como a símbolo de su encendidísima caridad. Este hecho, que se debe reconocer abiertamente, no nos ha de admirar ni puede en modo alguno hacernos dudar de que el amor de Dios a nosotros —razón principal de este culto— es proclamado e inculcado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento con imágenes con que vivamente se conmueven los corazones. Y estas imágenes, por encontrarse ya en los Libros Santos cuando predecían la venida del Hijo de Dios hecho hombre, han de considerarse como un presagio de lo que había de ser el símbolo y signo más noble del amor divino, es a saber, el sacratísimo y adorable Corazón del Redentor divino.  

Antiguo Testamento 

7. Por lo que toca a nuestro propósito, al escribir esta Encíclica, no juzgamos necesario aducir muchos textos de los libros del Antiguo Testamento que contienen las primeras verdades reveladas por Dios; creemos baste recordar la Alianza establecida entre Dios y el pueblo elegido, consagrada con víctimas pacíficas —cuyas leyes fundamentales, esculpidas en dos tablas, promulgó Moisés [17] e interpretaron los profetas—; alianza, ratificada por los vínculos del supremo dominio de Dios y de la obediencia debida por parte de los hombres, pero consolidada y vivificada por los más nobles motivos del amor. Porque aun para el mismo pueblo de Israel, la razón suprema de obedecer a Dios era no ya el temor de las divinas venganzas, que los truenos y relámpagos fulgurantes en la ardiente cumbre del Sinaí suscitaban en los ánimos, sino más bien el amor debido a Dios: «Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás, pues al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que hoy te mando estarán en tu corazón» [18]. 

No nos extrañemos, pues, si Moisés y los profetas, a quien con toda razón llama el Angélico Doctor los «mayores» del pueblo elegido[19], comprendiendo bien que el fundamento de toda la ley se basaba en este mandamiento del amor, describieron las relaciones todas existentes entre Dios y su nación, recurriendo a semejanzas sacadas del amor recíproco entre padre e hijo, o entre los esposos, y no representándolas con severas imágenes inspiradas en el supremo dominio de Dios o en nuestra obligada servidumbre llena de temor. 

Así, por ejemplo, Moisés mismo, en su celebérrimo cántico, al ver liberado su pueblo de la servidumbre de Egipto, queriendo expresar cómo esa liberación era debida a la intervención omnipotente de Dios, recurre a estas conmovedoras expresiones e imágenes: «Como el águila que adiestra a sus polluelos para que alcen el vuelo y encima de ellos revolotea, así (Dios) desplegó sus alas, alzó (a Israel) y le llevó en sus hombros»[20]. Pero ninguno, tal vez, entre los profetas, expresa y descubre tan clara y ardientemente como Oseas el amor constante de Dios hacia su pueblo. En efecto, en los escritos de este profeta que entre los profetas menores sobresale por la profundidad de conceptos y la concisión del lenguaje, se describe a Dios amando a su pueblo escogido con un amor justo y lleno de santa solicitud, cual es el amor de un padre lleno de misericordia y amor, o el de un esposo herido en su honor. Es un amor que, lejos de disminuir y cesar ante las monstruosas infidelidades y pérfidas traiciones, las castiga, sí, como lo merecen, en los culpables, no para repudiarlos y abandonarlos a sí mismos, sino sólo con el fin de limpiar y purificar a la esposa alejada e infiel y a los hijos ingratos para hacerles volver a unirse de nuevo consigo, una vez renovados y confirmados los vínculos de amor: «Cuando Israel era niño, yo le amé; y de Egipto llamé a mi hijo... Yo enseñé a andar a Efraín, los tomé en mis brazos, mas ellos no comprendieron que yo los cuidaba. Los conducía con cuerdas de humanidad, con lazos de amor... Sanaré su rebeldía, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos. Seré como el rocío para Israel, florecerá él como el lirio y echará sus raíces como el Líbano» [21]. 

Expresiones semejantes tiene el profeta Isaías, cuando presenta a Dios mismo y a su pueblo escogido como dialogando y discutiendo entre sí con opuestos sentimientos: «Mas Sión dijo: Me ha abandonado el Señor, el Señor se ha olvidado de mí. ¿Puede, acaso, una mujer olvidar a su pequeñuelo hasta no apiadarse del hijo de sus entrañas? Aunque esta se olvidare, yo no me olvidaré de ti» [22]. Ni son menos conmovedoras las palabras con que el autor del Cantar de los Cantares, sirviéndose del simbolismo del amor conyugal, describe con vivos colores los lazos de amor mutuo que unen entre sí a Dios y a la nación predilecta: «Como lirio entre las espinas, así mi amada entre las doncellas... Yo soy de mi amado, y mi amado es para mí; El se apacienta entre lirios... Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, pues fuerte como la muerte es el amor, duros como el infierno los celos; sus ardores son ardores de fuego y llamas» [23]. 

8. Este amor de Dios tan tierno, indulgente y sufrido, aunque se indigna por las repetidas infidelidades del pueblo de Israel, nunca llega a repudiarlo definitivamente; se nos muestra, sí, vehemente y sublime; pero no es así, en sustancia, sino el preludio a aquella muy encendida caridad que el Redentor prometido había de mostrar a todos con su amantísimo Corazón y que iba a ser el modelo de nuestro amor y la piedra angular de la Nueva Alianza. 

Porque, en verdad sólo Aquel que es el Unigénito del Padre y el Verbo hecho carne «lleno de gracia y de verdad» [24], al descender hasta los hombres, oprimidos por innumerables pecados y miserias, podía hacer que de su naturaleza humana, unida hipostáticamente a su Divina Persona, brotara un manantial de agua viva que regaría copiosamente la tierra árida de la humanidad, transformándola en florido jardín lleno de frutos. Obra admirable que había de realizar el amor misericordiosísimo y eterno de Dios, y que ya parece preanunciar en cierto modo el profeta Jeremías con estas palabras: «Te he amado con un amor eterno, por eso te he atraído a mí lleno de misericordia... He aquí que vienen días, afirma el Señor, en que pactaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva; ... Este será el pacto que yo concertaré con la casa de Israel después de aquellos días, declara el Señor: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón; yo les seré su Dios, y ellos serán mi pueblo...; porque les perdonaré su culpa y no me acordaré ya de su pecado» [25]. 

NOTAS DE PIE DE PAGINA 

[7] Jn 4, 10. 
[8] Hech 4, 12. 
[9] Enc. Annum Sacrum, 25 mayo 1899; AL 19 (1900) 71, 77-78. 
[10] Enc. Miserentissimus Redemptor, 8 mayo 1928 AAS 20 (1928) 167. 
[11] Cf. enc. Summi Pontificatus, 20 octubre 1939 AAS 31 (1939) 415. 
[12] Cf. AAS 32 (1940) 276; 35 (1943) 170; 37 (1945) 263-264; 40 (1948) 501; 41 (1949) 331. 
[13] Ef 3, 20-21. 
[14] Is 12, 3. 
[15] Conc. Ephes. can. 8; cf. Mansi, Sacrorum Conciliorum ampliss. Collectio, 4, 1083 C.; Conc. Const. II, can. 9; cf. ibíd. 9, 382 E. 
[16] Cf. enc. Annum sacrum: AL 19 (1900) 76. 
[17] Cf. Ex. 34, 27-28. 
[18] Dt 6, 4-6. 
[19] 2. 2.ae 2, 7: ed. Leon. 8 (1895) 34. 
[20] Dt 32, 11. 
[21] Os 11, 1, 3-4; 14, 5-6. 
[22] Is 49, 14-15. 
[23] Cant 2, 2; 6, 2; 8, 6. 
[24] Jn 1, 14. 
[25] Jer 31, 3; 31, 33-34. 

XX

El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 1

El Amor Misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús, Compendio de la Fe Católica. Parte 1
Del Sagrado Corazón de Jesús brota un Amor Misericordioso para nosotros y ese mismo Amor debe brotar desde nuestro corazón hacia los demás.  No se trata de un simple ícono. El Papa Pío XII enseñaba que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús era ‘EL COMPENDIO DE NUESTRA RELIGIÓN’. El Papa Pío XII escribió en el Punto 29 de su Encíclica sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús ‘Haurietis Acquas’, del 15 de mayo de 1956: “Por consiguiente, representa y pone ante los ojos todo el Amor que Él nos ha tenido y nos tiene aún. Y aquí está la razón de por qué el culto al Sagrado Corazón se considera, en la práctica, como la más completa profesión de la religión cristiana. Verdaderamente, la religión de Jesucristo se funda toda en el Hombre-Dios Mediador; de manera que no se puede llegar al Corazón de Dios sino pasando por el Corazón de Cristo, conforme a lo que Él mismo afirmó: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por Mí» (Jn 14:6)”


CARTA ENCÍCLICA HAURIETIS AQUAS DE SU SANTIDAD PÍO XII SOBRE EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

1. «Beberéis aguas con gozo en las fuentes del Salvador» [1]. Estas palabras con las que el profeta Isaías prefiguraba simbólicamente los múltiples y abundantes bienes que la era mesiánica había de traer consigo, vienen espontáneas a Nuestra mente, si damos una mirada retrospectiva a los cien años pasados desde que Nuestro Predecesor, de i. m., Pío IX, correspondiendo a los deseos del orbe católico, mandó celebrar la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús en la Iglesia universal. 

Innumerables son, en efecto, las riquezas celestiales que el culto tributado al Sagrado Corazón infunde en las almas: las purifica, las llena de consuelos sobrenaturales y las mueve a alcanzar las virtudes todas. Por ello, recordando las palabras del apóstol Santiago: «Toda dádiva, buena y todo don perfecto de arriba desciende, del Padre de las luces» [2], razón tenemos para considerar en este culto, ya tan universal y cada vez más fervoroso, el inapreciable don que el Verbo Encarnado, nuestro Salvador divino y único Mediador de la gracia y de la verdad entre el Padre Celestial y el género humano, ha concedido a la Iglesia, su mística Esposa, en el curso de los últimos siglos, en los que ella ha tenido que vencer tantas dificultades y soportar pruebas tantas. Gracias a don tan inestimable, la Iglesia puede manifestar más ampliamente su amor a su Divino Fundador y cumplir más fielmente esta exhortación que, según el evangelista San Juan, profirió el mismo Jesucristo: «En el último gran día de la fiesta, Jesús, habiéndose puesto en pie, dijo en alta voz: "El que tiene sed, venga a mí y beba el que cree en mí". Pues, como dice la Escritura, "de su seno manarán ríos de agua viva". Y esto lo dijo El del Espíritu que habían de recibir lo que creyeran en El» [3]. Los que escuchaban estas palabras de Jesús, con la promesa de que habían de manar de su seno «ríos de agua viva», fácilmente las relacionaban con los vaticinios de Isaías, Ezequiel y Zacarías, en los que se profetizaba el reino del Mesías, y también con la simbólica piedra, de la que, golpeada por Moisés, milagrosamente hubo de brotar agua [4]. 

2. La caridad divina tiene su primer origen en el Espíritu Santo, que es el Amor personal del Padre y del Hijo, en el seno de la augusta Trinidad. Con toda razón, pues, el Apóstol de las Gentes, como haciéndose eco de las palabras de Jesucristo, atribuye a este Espíritu de Amor la efusión de la caridad en las almas de los creyentes: «La caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado» [5]. 

Este tan estrecho vínculo que, según la Sagrada Escritura, existe entre el Espíritu Santo, que es Amor por esencia, y la caridad divina que debe encenderse cada vez más en el alma de los fieles, nos revela a todos en modo admirable, venerables hermanos, la íntima naturaleza del culto que se ha de atribuir al Sacratísimo Corazón de Jesucristo. En efecto; manifiesto es que este culto, si consideramos su naturaleza peculiar, es el acto de religión por excelencia, esto es, una plena y absoluta voluntad de entregarnos y consagrarnos al amor del Divino Redentor, cuya señal y símbolo más viviente es su Corazón traspasado. E igualmente claro es, y en un sentido aún más profundo, que este culto exige ante todo que nuestro amor corresponda al Amor divino. Pues sólo por la caridad se logra que los corazones de los hombres se sometan plena y perfectamente al dominio de Dios, cuando los afectos de nuestro corazón se ajustan a la divina voluntad de tal suerte que se hacen casi una cosa con ella, como está escrito: «Quien al Señor se adhiere, un espíritu es con El» [6]. 

NOTAS DE PIE DE PAGINA 
[1] Is 12, 3. 
[2] Sant 1, 17. 
[3] Jn 7, 37-39. 
[4] Cf. Is 12, 3; Ez 47, 1-12; Zac 13, 1; Ex 17, 1-7; Núm 20, 7-13; 1 Cor 10, 4; Ap 7, 17; 22, 1. 
[5] Rom 5, 5. 
[6] 1 Cor 6, 17. 

XX 


Thursday, June 4, 2020

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Partida al cielo del P. Marcelo Rodano


Anunciamos la partida al cielo del P. Marcelo Rodano, Capellán del Hospicio San Antonio de Padua y del Apostolado de los Enfermos. Un hombre ejemplo, un sacerdote alma victima, un asceta y mistico con grandes virtudes heroicas. Salia todas las tardes llevando a Cristo contra el COVID-19, el estado masonico y la Iglesia de Satanás. 
 
El velatorio hoy y la misa funebre manana en la capilla del hospicio. 


Campamentos-Escuela 2021

Campamentos-Escuela 2021


Antecedentes de los Campamentos-Escuela 

Los Campamentos-Escuela se fundaron en 1985 por iniciativa de los propios jóvenes que voluntariamente querían cambiar su vida, ser útiles y mejores para el correcto servicio y entrega total a Cristo por María. Inmediatamente tuvo oposición de la Falsa Iglesia Católica: la Iglesia de Satanás o Iglesia del Nuevo Orden Masónico del Anticristo. Sin embargo, todos los campamentos se llenaron de chicos católicos y no católicos que buscaban una respuesta inmediata y concreta, un camino en serio sin manipulación psicosocial para caer en la pedofilia, explotación sexual, esclavitud y corrupción, malas costumbres de los falsos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que ven a la infancia y a la juventud como carne de consumo en escaparate. 


Características de un campamento-escuela 

  1. Es solo para chicos de 12 a 22 años. 
  2. Bautizados unos y bautizados-confirmados otros en la Iglesia Católica profesando y practicando la Fe Católica. Los no católicos pueden participar bajo conocimiento, compromiso y responsabilidad de su participación activa y consciente en las actividades católicas del campamento. 
  3. Cada campamento tiene una duración promedio de 31 días y 30 noches sin considerar los viajes de ida y retorno del lugar de campamento. 
  4. Cada campamento se realiza dentro de un entorno natural, no artificial, en contacto con la naturaleza y alejado. 
  5. Cada campamento cuenta con su propia jefatura de campamento-escuela elegida por mayoria simple en asamblea de entre Los nominados que aprobaron la Escuela de Pre-Campamento. 
  6. Existen campamentos de verano y de invierno. En Perú, suelen realizarse en el bosque lluvioso de montaña de las provincias de La Convención, Oxapampa, Paucartambo, Satipo, Tocache, Urubamba y Utcubamba entre los 500 a 3.500 msnm así como en las zonas de alta montaña de la puna húmeda y escarpada entre los 3.800 y +4.000 msnm en las cordilleras Blanca, Huayhuash, La Viuda, Negra, Urubamba, Vilcabamba y Vilcanota. 

Actividades formativas de los campamentos-escuela 

  • Desarrollo Espiritual y Moral: Doctrina Católica Tradicional y Rito Tridentino. 
  • Desarrollo del Civismo, la Proactividad y el Servicio: Escultismo Católico Tradicional Francés 
  • Desarrollo Fisico-Corporal: En los campamentos-escuela de verado: Pliometría, Street Workout, Calistenia, Parkour, Free Runnining, Sepak Takraw y Muay Thai; en los campamentos a escuela de invierno: Pliometría, Street Workout, Calistenia, Parkour, Free Runnining, Escalada en Roca, Boldering, y Rappelling. 

Requisitos de elegibilidad para ser candidato a una vacante en un campamento-escuela 

Anualmente el ratio de postulantes es de 100 por vacante. Hay que tener en cuenta que hay postulantes nacionales y extranjeros. 

Los requisitos de elegibilidad para ser candidato a una vacante en un campamento-escuela son obligatorios para todos los postulantes sin excepción como sigue: 

  1. Ser peruano o extranjero, residente en o fuera del Perú; 
  2. No ser menor de 12 ni mayor de 22 años de edad al momento de postular; 
  3. Ser de sexo y género masculino sin modificaciones desde el nacimiento; 
  4. Contar con óptima salud física y mental sin tener enfermedades ni discapacidades; 
  5. Contar con seguros de vida, de salud y contra accidentes de amplia cobertura en Perú para casos de emergencia, cirugías, terapias y transporte; 
  6. Los menores de 18 años deben contar con la autorización legal de participación emitida por la patria potestad ante notario público o notario consular; y, 
  7. Aprobar el Proceso de Admisión y la Escuela de Pre-Campamento. 

Escuela de Pre-Campamento 
La Escuela de Pre-Campamento acondiciona y entrena gratuitamente a los inscritos enbun Campamento-Escuela. 

La Escuela de Pre-Campamento se realiza presencial y virtualmente. 

  1. Virtualnente a traves de los CURSOS semanales via Google. 
  2. Presencialmente a traves de las reuniones de fin de semana de los inscritos de una misma localidad. 
La Escuela de Pre-Campamento realiza cursos dirigidos a la adaptacion de los inscritos a las Actividades formativas de los campamentos-escuela. 

Lugares y Fechas de los Campamentos-Escuela 2021 


1. Campamentos-Escuela de Verano 2021 
  • Del Sábado 30 de Enero al Lunes 1 de Marzo de 2021.  
  • En las provincias de La Convención, Oxapampa, Paucartambo, Satipo, Tocache, Urubamba y Utcubamba. 
  • Cierre de registro: Viernes 18 de Diciembre de 2020. 
2. Campamentos-Escuela de Invierno 2021 
  • Del Sábado 17 de Julio al Lunes 15 de Agosto de 2021. 
  • En las provincias de La Convención, Oxapampa, Tocache, Urubamba. 
  • Cierre de registro: Martes 18 de Mayo de 2021. 
Inscripciones generales 
Inscripciones generales del Viernes 5 de Junio de 2020 hasta el Viernes 20 de Noviembre de 2020. 

Observaciones 
  • Cierre de Registro significa la Ultima Fecha para Registrarse en in Campamento-Escuela, para ello se requiere estar Inscrito y Haber pagado la cuota de participacion y los gastos de viaje con anticipacion. 
  • Inscripcion General es la Inscripcion Gratuita tanto al Campamento- Escuela como al Entrenamiento de Pre-Campamento. 

Cuota de Campamento-Escuela 
La Cuota de Campamento-Escuela solamente cubre los costos del Campanento-Escuela

  • La Cuota de Campanento-Escuela es de US$ 1,700 USD por participante. 

La Cuota de Campanento-Escuela cubre los costos de
  • alojamiento y alimentacion en servicios hoteleros y restaurantes locales 
  • traslados terrestres locales 
  • materiales y equipos del programa 

La Cuota de Campanento-Escuela NO incluye
  • gastos de pasaporte, visado y autorizaciones ante notario publico o consular 
  • gastos de viajes y traslados entre paises y ciudades 
  • gastos de estadia 
  • impuestos de salida aeroportuaria 
  • sobrepeso y sobredimension de equipaje 
  • sanciones aduaderas 
  • vacunas y examen medico 
  • gastos personales 
  • gastos extras 
  • y gastos de viaje de ida y regreso entre Lima y la localidad del campamento-escuela. 

Contacto 


CREDITOS
Los Campamentos-Escuela™ y los Entrenamientos de Pre-Campamento™ son marcas registradas y actividades operadas por Forge®. 
MSIC®™ adminstra la Enseñanza de la Doctrina Cristiana y los Sacramentos y Sacramentales. 

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Proceso de Admisión Militar 2020

Proceso de Admisión Militar 2020


Éste Lunes 1 de Junio empezó la tercera etapa desconcentrada del Proceso de Admisión Militar (PAM)

Solamente se presentan los postulantes que han sido citados y han confirmado su cita por internet, luego de haber aprobado la primera etapa: enviar su documentación de postulación, y la segunda etapa: tener la entrevista virtual con un reclutador en internet. 

Los postulantes citados se acercan a los lugares indicados en la fecha y hora exacta sin síntomas de estar enfermos y únicamente vistiendo pantalón corto, polo corto, y sandalias descartables de goma, sin portar equipaje, alimentos, bebidas, ni dispositivos electrónicos, e ingresan al recinto como sigue.

  • En área 1 se les toman la temperatura, entregan su DNI, pasan la identificación biométrica, firman la declaración jurada legalizada. 
  • En el área 2 se hacen las pruebas moleculares de descarte de COVID-19.
  • En área 3 se desnudan y su ropa y calzado van directos al incinerador, y se bañan. 
  • En área 4 pasan la entrevista médica.
  • En área 5 pasan la exploración medica
  • En área 6 pasan la exanimación médica
  • En área 7 se someten a pruebas clínicas
  • En área 8 pasan el examen psicológico
  • En área 9 pasan el examen psiquiátrico
  • En área 10 se visten y calzan con ropa y calzado descartable y equipo de protección personal.  
  • En área 11 toman un brunch caliente.
  • En área 12 pasan a pernoctar en aislamiento. 

Al dia siguiente, luego de tomar una ducha y desayuno caliente se les entrega el resultado de su prueba molecular. Si salieron positivos, no pueden continuar el PAM y abordan vehículos que los llevan a su domicilio, los negativos continúan con el PAM: 

  • En el área 13 pasan la segunda toma de muestra de ARN de la prueba molecular, y firman una segunda declaración jurada legalizada
  • En el área 14 pasan el examen de natación.
  • En el área 15 toman una ducha caliente
  • En el área 16 almuerzan.
  • En el área 17 toman una siesta de 30 minutos.
  • En el área 18 pasan el exámen de aptitud física
  • En el área 19 asisten a la misa tridentina rezada oficiada por el capellán. 
  • En el área 20 toman una cena caliente. 
  • En el área 21 duermen
  • En el último día, pasan al área 22 para tomar desayuno.
  • En el área 23 se les entrega el resultado de la segunda prueba molecular. Si salieron positivos, no pueden continuar el PAM y abordan vehículos que los llevan a su domicilio, los negativos continúan con el PAM: 

  • En el área 24 pasan la prueba de tiro.
  • En el área 25 pasan la prueba de defensa personal.
  • En el área 26 toman una ducha caliente.
  • En el área 27 visten ropa, calzado y equipo de protección personal nuevos (los anteriores se incineran)
  • En el área 28 pasan la entrevista personal con el contratista.
  • En el área 29 pasan el interrogatorio del jurado calificador para ser nominados o desaprobados.
  • En el área 30, solamente ingresan los nominados y se les vuelve a informar de los alcances, beneficios y limites del contrato sinalagmático que se les hace leer.
  • En el área 30 firman legalmente el contrato sinalagmático. 
  • En el área 31 almuerzan.
  • En el área 32 ingresan a la escuela básica que deben finalizar aprobando satisfactoriamente para ingresar a una especialización. 









Tuesday, June 2, 2020

Junio 2020, Mes del Sagrado Corazón de Jesús

Sacrosantas Celebraciones 2020 del Glorioso Mes de Junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, Santo Patrono General de la Milicia de los Soldados de Cristo y de María ®™ 

Programa Oficial* 

• Lunes 1: Primer Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
• Martes 2: Segundo Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
♡ Miércoles 3: Tercer Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús, Témpora del miércoles (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
♥ Jueves 4: Jueves Eucarístico (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Procesión Eucarística
♥ Viernes 5: Primer Viernes. Témpora del viernes (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Procesión Eucarística.
♥ Sábado 6: Primer Sábado. Témpora del sábado (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Procesión Eucarística
✜ Domingo 7: Primer Domingo después de Pentecostés, Domingo de la Santisima Trinidad. Procesión Eucarística
♡ Miércoles 10: Primer Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
♥ Jueves 11: Solemnidad del Corpus Domini. Jueves Eucarístico, Segundo Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Solemne Procesión Eucarística
♥ Viernes 12: Segundo Viernes. Tercer Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Procesión Eucarística
♥ Sábado 13: Segundo Sábado. Cuarto Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
✜ Domingo 14: Segundo Domingo después de Pentecostés. Quinto Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús
• Lunes 15: Sexto Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
• Martes 16: Séptimo Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
♡ Miércoles 17: Octavo Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
♥ Jueves 18: Noveno y ultimo Día de la Novena al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Solemne Procesión Eucarística, Vigilia Eucarística
♥ Viernes 19: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, Témpora del viernes (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] Solemne Procesión del  Sagrado Corazón de Jesús
♥ Sábado 20: Cuarto Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
✜ Domingo 21: Tercer Domingo después de Pentecostés. Segundo Día de Reparación (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
• Lunes 22: Quinto Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1] 
• Martes 23: Vigilia del Nacimiento de Juan el Bautista
• Miércoles 24: Fiesta de Juan el Bautista
♥ Jueves 25: Jueves Eucarístico, Sexto Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]  Procesión Eucarística
♥ Viernes 26: Séptimo Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]  Procesión Eucarística
♥ Sábado 27: Octavo Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]
✜ Domingo 28: Cuarto Domingo de Pentecostés, Vigilia Eucarística de la Fiesta de los Santos Apóstoles, Pedro y Pablo
♡ Lunes 29: Fiesta de los Santos Apóstoles, Pedro y Pablo, Conmemoración de la Sede Impedita, Acto de Desagravio y Fidelidad a S.S. Benedicto XVI. Procesión de las imágenes de San Pedro y San Pablo
♡ Martes 30: Conmemoración de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Renovación del Santo Juramento de la Cruzada "Contra Apostasía", Noveno y Último Octavo Día de Reparación al Sagrado Corazón de Jesús (ayuno, abstinencia y penitencia)[1]

NOTAS DE PIE DE PÁGINA
[1] Práctica obligatoria en MSIC®™.

Los Campamentos-Retiros de Montaña "Sagrado Corazón de Jesús" se realizarán en las diferentes jurisdicciones de nuestras divisiones entre mediados y fines del mes de junio 2020. 

OBSERVACIONES 
La Consagración personal se realiza en todas las misas del mes y a traves de los Campamentos-Retiros de Montaña. 
La Consagración de las familias y hogares se realiza durante todo el mes a traves de las rectorias. 


Monday, June 1, 2020

Incorporación Oficial de clérigos Pentecostés 2020

INCORPORACIÓN OFICIAL DE CLÉRIGOS PENTECOSTÉS 2020 


Incorporación de clérigos a MSIC en la Solemnidad de Pentecostés y la Fiesta de Maria Reina del Cielo y la Tierra 2020 

Conforme a lo previsto MSIC®™ realizó la Incorporación Oficial de clérigos fieles a la Única y Verdadera Fe Católica y Apostólica en la Solemnidad de Pentecostés y Fiesta de Santa María siempre Virgen, Reina de Cielos y Tierra, Domingo 31 de Mayo de 2020.

Las ceremonias se llevaron a cabo con presencia multitudinaria de fieles en estricto privado en comunidades de los cinco continentes del orbe.

Todos los candidatos tuvieron una formación de cuatro a ocho años antes de ser aprobados por nominación. El estricto filtro permitió eliminar a más de 500 postulantes que continuaban con tendencias de corrupción, pedofilia y la mala doctrina y formación de la falsa iglesia católica, la Iglesia de Satanás. Los incorporados han firmado además una declaración de compromiso y responsabilidad ante notarios y los fieles como testigos, por la cual, ante cualquier falta grave podrán ser juzgados y castigados por el pueblo de Dios y por Dios mismo. Se hace notar, que quienes tienen verdadera y piadosa vocación han sido Re-Ordenados debido a la pésima y malvada enseñanza a la que fueron sometidos por la Iglesia de Satanás.

Región Américas

Número de postulantes: 1,229
Número de candidatos: 1,223
Número de nominados: 1,067
Número de seleccionados: 1,052

Localidad de ceremonia: 


Atcas, Perú
Cabeludo, Brasil
Cholón, Perú
Colorado Springs, Estados Unidos
Huascoy, Perú
La Jolla, Estados Unidos
La Molina, Perú
Lillooet Land, Canadá
Lytton, Canadá
Malargüe, Argentina
Molinos, Perú
Nuevo Progreso, Perú
Osorno, Chile
Régina, Guayana Francesa
San José, Costa Rica
San Marcos, Perú
San Martín de los Andes, Argentina
Santa María, Perú
Sisicaya, Perú
Surumu, Brasil
Tumucumaque, Brasil

Región África

Número de postulantes: 411
Número de candidatos: 408
Número de nominados: 403
Número de seleccionados: 366 

Localidad de ceremonia: 


Concordia, Botsuana
El Arish, Egipto
Keetmanshoop, Namibia
Luena, Angola
Tobruk, Libia
West Coast, Sudáfrica

Región Asia Meridional

Número de postulantes: 67
Número de candidatos: 54
Número de nominados: 54 

Número de seleccionados: 54

Localidad de ceremonia: 


Amritsar, India
Baza'i Gonbad, Afganistán
Gojal, Pakistán
Kalimpong, India
Karbi Anglong, India
Labore, Pakistán
Lahaul y Spiti, India 


Región Sudeste Asiático: 


Número de postulantes: 804
Número de candidatos: 802
Número de nominados: 796
Número de seleccionados: 796

Localidad de ceremonia: 


Anak Bukit, Malasia
Banda Aceh, Indonesia
Caloocan, Filipinas
Chiang Mai, Tailandia
Chiang Rai, Tailandia
Choam Khsant, Camboya
Ciudad Quezón, Filipinas
Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam
Hanoi, Vietnam
Kangar, Malasia
Khon Kaen, Tailandia
Kon Tum, Vietnam
Lak Sao, Laos
Medan, Indonesia
Mường La, Vietnam
Phetchabun, Tailandia
Sen Monorom, Camboya 
Xépôn, Laos

Región Asia Oriental

Número de postulantes: 1,277
Número de candidatos: 1,277
Número de nominados: 1,277
Número de seleccionados: 1,276

Localidad de ceremonia: 


Busan, Corea del Sur
Cantón, China
Ishiyaki, Japón
Jiangling, China
Keelung, Taiwán
Kyoto, Japón
Lou Wan, China 

Mokpo, Corea del Sur 
Naha, Japón
Osaka, Japón
Panyou, China
Seúl, Corea del Sur
Shenzhen, China 

Sokcho, Corea del Sur 
Tsuen Wan, China
Wuhan, China

Región Tierra Santa

Número de postulantes: 726
Número de candidatos: 712
Número de nominados: 708
Número de seleccionados: 679

Localidad de ceremonia: 


Alepo, Siria
Amán, Jordania
Beerseba, Palestina
Belén, Palestina
Damasco, Siria
Gaza, Palestina
Homs, Siria
Jaffa, Palestina
Jericó, Palestina
Jerusalén, Palestina
Ma'an, Jordania
Mafraq, Jordania
Ramala, Palestina.

Región Europa

Número de postulantes: 1,344
Número de candidatos: 1,326
Número de nominados: 1,233
Número de seleccionados: 1,052 

Localidad de ceremonia: 


Aachem, Alemania
Aalborg, Dinamarca
Agsu, Azerbaiyán
Ajaccio, Francia
Angus, Reino Unido
Anykščiai, Lituania
Avignon, Francia
Ballyfarnon, Irlanda
Bayreuth, Alemania
Blansko, Chequia
Bossòst, España
Braemar, Reino Unido
Cork, Irlanda
Cortina d'Ampezzo, Italia
Curraghroe, Irlanda
Dandis, Azerbaiyán
Dublin, Irlanda
Eaux-Bonnes, Francia
Edwinstowe, Reino Unido
Estrasburgo, Francia
Freiburg im Breisgau, Alemania
Freising, Alemania
Galway, Irlanda
Glencar, Irlanda
Jõhvi, Estonia
Karlsruhe, Alemania
Killarney, Irlanda
Kilgarvan, Irlanda
Kitee, Finlandia
Kreva, Bielorrusia
Kuopio, Finlandia
Limerick, Irlanda
Mulhouse, Francia
Namur, Bélgica
Nitra, Eslovaquia
Poltava, Ucrania
Qəmərvan, Azerbaiyán
Ragnaracii, Noruega
Saint-Christophe-en-Oisans, Francia
Saint-Germain-au-Mont-d'Or, Francia
Saint-Mamet, Francia
Sigulda, Letonia
Smolensk, Rusia
Sonkád, Hungría
Tempio Pausania, Italia
Torla-Ordesa, España
Trapani, Italia
Ukerdi, España
Vasos, Países Bajos
Zuaztoi, España

Región Australasia

Número de postulantes: 566
Número de candidatos: 324
Número de nominados: 323
Número de seleccionados: 311  

Localidades de ceremonia: 


Cairns, Australia
Christchurch, Nueva Zelandia
Melbourne, Australia
Newcastle, Australia
Nouméa, Nueva Caledonia
Perth, Australia
Suba, Fiyi
Sydney, Australia
Wellington, Nueva Zelandia
Wewak, Papua Nueva Guinea
Wodonga, Australia


Del Por qué los jóvenes aman lo Católico tradicional - Encuesta Mundial Pentecostés 2020

Del Por qué los jóvenes aman lo Católico tradicional - Encuesta Mundial Pentecostés 2020




«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna» (Mt 10:28). 

La reciente Encuesta de Pentecostes realizada el Domingo 31 de Mayo de 2020 realizada a los niños, pre-adolescentes, adolescents y jóvenes particilantes de las celebraciones tridentinas de Pentecostes revelan el gran vuelco mundial hacia el verdadero rito tradicional. 

El 98% indico que son Testigos de la Presencia Real de Cristo en la Sagrada Eucaristia. 

El 98% indico que gusta del silencio de la Santa Misa Tridentina, en lugar de la buyanga chavacanera del Novus Ordo. 

El 97% indico que prefiere escuchar la música gregoriana porque eleva el espiritu y lo lleva a Dios. 

El 94% indico que gusta de las acciones de pobreza, humildad y caridad tales como compartir en campamento, caminata, peregrinaje y en el templo, sentarse y arrodillarse en el suelo, etc. 

El 97.4 % indico que le gustaria vivir de la forma que viven Los miembros MSIC. 

El 94,1 % indico que le gustaria estudiar en colegios y universidades de MSIC. 

El 84.7 % indico que desea participar de mas actividades durante el año.  

El 89 % indico que consideran a los clérigos del Novus Ordo no son de Dios 

El 92 % indico que estiman mucho mas humildes y sinceros a los clérigos tradicionalistas 

El 98% indico que les atrae la 
vida sencilla y humilde de Los clérigos de MSIC. 

Comentarios seleccionados al azhar: 

"Dios mio perdoname. Me Han hecho pecar contra ti. Qué hipócrita y mentirosos son en mi parroquia" 
―Juana, 47 años. 

"Camine tras un hombre que cojeaba y que era acompanado por otros de abrigo negro. Note que el llevaba in vestido rojo debajo del abrigo. 
En el camino se sento sobre una roca, su pie estaba hinchado. Como estudiante de medicina me ofreci a atenderlo y darle alguna de las medicinas que siempre llevo conmigo como enfermero-bombero. Gracias, eres muy bueno. Al preguntarle si sufria de alguna enfermedad me contesto que artritis reumatoidea. Le provei de medicamentos, en respuesta me bendijo. Mi amigo y yo lo ayudamos a incorporarse, y siguio camino con sus companeros. Llegamos al pueblo, y le llevaron a una carpa. Vi que le desvistieron y le colocaron ropa limpia, le lavaron los pies, se lavo las manos y la cara. Luego vinieron y comenzaron a vestirle para la Misa, le colocaban unas cosas sobre la tibia de sus piernas, y vestido sobre vestido, terminando con guantes, resulto ser el Obispo. Luego de la procesion, subio con dificultad el altar, las veces que se arrodillo no pude contarlas pero yo me sentia mal porque sabia qué ese pie debia seguir hinchado y el dolor seria terrible. Luego de la Misa no vi mas a ese hombre. 
No puedo dejar de pensar en el por qué aquellos que auto llaman obispos andan con tanta pompa y guardaespaldas y este es un hombre simple como cualquier otro, Como nosotros". 
―Alberto, 18 años. 

"Al anochecer note a un sacerdote que habia hecho el camino como todos. Eran Como las 8 de la noche y estaba rezando lejos de todos en el campo. Amanecio y todos desayunamos, y note que el Sacerdote seguia de rodillas en el campo. Tuvimos qué seguir de camino y no supe de el hasta que nos detuvimos a almorzar. El Sacerdote venia caminando y se sento a la orilla de camino. Me le acerque brindandole lo mio, usted ya almorzo, no puedo por la Penitencia, Penitencia? Si hijo Penitencia lo hacemos para ... salvar Almas, respondi. Debe comer algo. Este es tu alimento, Tu lo necesitas mas que yo no quiero que tu estomago se revele despues. Al menos Una galleta. Bueno una galleta. Y algo de agua. Solo in vasito, debemos dominar el cuerpo. Dominar el cuerpo? Dominar el cuerpo? Dominar el cuerpo? Esa pregunta me inquieto toda la noche qué no pude dormir bien y amaneci con dolor de cuello. Dominar el cuerpo? Dominar el cuerpo? Ya me dije, y me fui a confesar con ese cura. A todos nos gusta Una Linda y perfecta tostada con mantequilla y mermelada. A nadie gusta Una tostada quemada y fea de aspecto. Sin embargo, el carbon activado en esa fea tostada quemada sirve de mucho para parar la diarrea y el dolor de estomago. En cambio, si te comes la otra tostada te ira mal el estomago. Tu eliges cual comer, lo mismo pasa con la Penitencia, muchos la desprecian, Una vez bien dominado el cuerpo se somete con gusto a la Penitencia que a traves de la misma nos experimentamos la vida de Nuestro Señor Jesucristo. No me volvio la dichosa pregunta. En cambio senti in dulce llamado a hacer Penitencia, y en sucesivas Confesiones Este nuevo amigo me fue dirigiendo. En realidad, me sientl mas ligero, y Los musculos de mi cuerpo se ve mucho mejor entonados. Pero me vuelto recatado y no me exhibo a los demás". 
―Daniel, 22 años. 


"En mi cabeza me da vueltas esta idea: Por qué todo este tiempo me han mentido en el cole y la parroquia? Aqui Dios me habla en el silencio. Cuando me postro de rodillas siento mucho mas amor de Cristo que cuando estaba parado como una estaca rebelde e ignorante junto a mis amigos. Ahora se que solo el Señor es el verdadero amigo que he buscado y esta vivo aqui". 
―Dario, 24 años. 


Por motivo, de su educación a distancia porque no puede tener educación presencial en el colegio, mi hermanita de 8 años tuvo que hacer un dibujo que plasmó de lo que veía en la vida real: una niña y un perro con tapabocas pero sin bocas. Todos decimos en casa "tapabocas" pero ella es la única más elevada que lo interpreta como "sinbocas". Pensé que a su edad era su interpretación desde su perspectiva. Así me fui de caminata a campamento de Pentecostés del jueves 28 de mayo al lunes 1 de junio, al que invitó un amigo vecino de mi condominio al que se unieron sus hermanos y primos.
"Mateo ponte el tabacobas", grita mamá antes de yo irme con el grupo. Y mi hermanita respite a su estilo: "ponte el sinbocas"."Ya, ya" "Como vengas enfermo te doy duro encima de como estés" dictaminó mamá. "Ya me la puse, mamá", contesto a regañadientes. "¿Llevas de repuesto?" "Si, llevo toda la bolsa", respondo y me fugo rápidamente antes de que siga el sermón.
Ya en calle, y llegando a la casa de mi amigo, él y sus hermanos y primos ya estaban esperándome dentro del SUV. Su papá con su tapabocas puesto me sale al encuentro y me toma la mochila para colocarla en la maletera con las demás. "¿Todo listo, Mateo?" "Sí, señor Cisneros" "Vamos, súbete". Saludo a los chicos, y me fijo que ninguno llevaba tapabocas, y así estuvieron durante la caminata-campamento, tanto que me olvide completamente de usar el mío. En la caminata-campamento todos iban sin tapabocas, nos tomaron la temperatura, nos entrevistaron para saber como estamos de salud, y nos hicieron las pruebas de descarte. Ya en la misa todos los curas estaban sin tapabocas. Poniendo atención a todos durante la misa, les veía cantar y responder la misa en latín, el incienso hacia una imagen que no era de este mundo, Cristo estaba con nosotros. La adoración eucarística y la misa en el campo eran como si Cristo acampara con nosotros. Si todos hubieran mantenido las tapabocas yo hubiera aprendido las respuestas, oraciones y cantos gregorianos en latín. Solamente los sinbocas son mudos y no adoran a Dios. Ahora puedo decir: "Hecha mamá dadme los golpes de mi penitencia que mi boca pertenece toda a Dios mi salud y victoria". (Cf. "El discípulo heroico de Cristo", 2002, p. 226). 
―Mateo, 16 años. 



Friday, May 29, 2020

EMPEZÓ LA RABIETA DE LA IGLESIA DE SATANÁS

EMPEZÓ LA RABIETA DE 
LA IGLESIA DE SATANÁS

Varios sacerdotes de Satanás han comenzado a oponerse a que la administración de los Sacramentos y Sacramentales se estén dando en el Usus Antiquor o Rito Tridentino y no en el Novus Ordo (también conocido como "Falsus Ordo" o "Satanas Ordo"). Y discurre el rumor que la Sede del Maligno (ex-Santa Sede) está planeando dirigir ataques contra los católicos tradicionalistas dando instrucciones a todos los sanedrines para que los obispos demoniacos induzcan a los gobiernos masónicos a desterrar de la Tierra al Único y Verdadero Remanente Fiel de las catacumbas.

Desde Noviembre de 2019, MSIC®™ entre otros institutos católicos tradicionalistas fieles a la Única y Verdadera Fe Católica administra los Sacramentos y Sacramentales en publico y privado con asistencia de fieles a pesar del confinamiento ordenado por políticos masones: Misas tridentinas, procesiones eucarísticas y del rosario, confesiones las 24 horas del día, asistencia a las familias, comunidades, enfermos, discapacitados y moribundos.

Lo que en verdad les duele es que el catolicismo tradicional este subiendo "como espuma" con todo y el COVID-19. Y no solo están enojadisimos por el Rito Tridentino, sino porque los colegios católico tradicionales se están llenando de alumnos y los jóvenes acuden en masa a cuanto evento católico tradicionalista se convoca alrededor del mundo para éste 31 de Mayo de 2020, Domingo de Pentecostés y sucesivos.


Claro queda la condenación a los anatemas:

«Ecclesia sacrum Canonem multis ante sæculis instituit, ita ab omni errore purum, ut nihil in eo contineatur, quod non maxime sanctitatem, ac pietatem quandam redoleat, Canonem Missæ errores continere, ideoque abrogandum es se: anathema sit».
─Sacrosanto, Ecuménico y Universal Concilio de Trento, sess. 22, c. 4. 

Opération « Pèlerin Chartres » 2020

Opération « Pèlerin Chartres » 2020 

Le commandement national MSIC®™ de France affecte un régiment de soutien logistique et un bataillon médical avec un hôpital mobile. Le MSIC®™ de France désigne également 13 prêtres, 28 diacres, 33 sous-diacres et 54 acolytes d'Eure-et-Loir pour assister spirituellement les pèlerins du MSIC®™ de toute la France.