Saturday, January 23, 2021

JESUS SALVADOR, JESUS MEDICO

JESUS SALVADOR, JESUS MEDICO




El leccionario de este domingo toma dos perícopas, que vamos a tomarlas por separado, para luego analizarlas juntas. 

 

"Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: 

«Señor, si quieres, puedes limpiarme.» 

Él extendió la mano, le tocó, y dijo: 

«Quiero, queda limpio.» 

Y al instante le desapareció la lepra. Y Él le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: 

«Vete, muéstrate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» 

Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero Él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba. 

Un día que estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de Él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús. 

Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: 

«Hombre, tus pecados te quedan perdonados.» 

Los escribas y fariseos empezaron a pensar: 

«¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» 

Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: 

«¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te quedan perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, - dijo al paralítico -: 

"A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".» 

Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. 

El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: 

«Hoy hemos visto cosas increíbles.» 

Después de esto, salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: 

«Sígueme.» 

Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió. 

Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. 

Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: 

«¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?» 

Les respondió Jesús: 

«No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.» 

Ellos le dijeron: 

«Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben.» 

Jesús les dijo: 

«¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días.» 

Les dijo también una parábola: 

«Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. 

Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: «El añejo es el bueno.»" Lc 5:12-39. 

 

"Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. 

Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: «Merece que se lo concedas, porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.» 

Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: 

«Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.» 

Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: 

«Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.» 

Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano. 

Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. 

Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: 

«No llores.» 

Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y Él dijo: 

«Joven, a ti te digo: Levántate.» 

El muerto se incorporó y se puso a hablar, y Él se lo dio a su madre. 

El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: 

«Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». 

Y lo que se decía de Él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina. 

Sus discípulos llevaron a Juan todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos, los envió a decir al Señor: 

«¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» 

Llegando donde Él aquellos hombres, dijeron: 

«Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?» 

En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. Y les respondió: 

«Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!» 

Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: 

«¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios. 

Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta. Este es de quien está escrito: He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino. 

«Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno mayor que Juan; sin embargo el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él». 

Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, haciéndose bautizar con el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los legistas, al no aceptar el bautismo de él, frustraron el plan de Dios sobre ellos. 

«¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? 

Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: "Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado»". «Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: "Demonio tiene." 

Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores." 

Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.» 

Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 

Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. 

Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: 

«Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» 

Jesús le respondió: 

«Simón, tengo algo que decirte.» 

Él dijo: 

«Di, maestro.» 

Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» 

Respondió Simón: 

«Supongo que aquel a quien perdonó más.» 

Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: 

«¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» 

Y le dijo a ella: 

«Tus pecados quedan perdonados.» 

Los comensales empezaron a decirse para sí: 

«¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» 

Pero Él dijo a la mujer: 

«Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»" (Lc 7:1-50). 

De habla todos esto. Acaso no habla de la Gran Desolación que todos sufrimos con la llegada del Anticristo, y el castigo de Dios a todos los pecadores que no han querido marcar su casa con la señal anunciada, y por eso el ángel de la muerte, no discrimina y mata por doquier con esta Pandemia del COVID-19. Los necios ni cuentan se dan cuenta de que Satanás aprovecha para sembrar la mentira haciendo pasar lo falso por seudo-verdad, y haciendo que su Falso Profeta continúe con los herejes, sacrilegios y profanaciones para hacerle camino al Anticristo. 

 

Contagio, enfermedad, muerte, contagio, enfermedad, muerte, contagio, enfermedad y muerte. Y todos como idiotas queriendo volver a la subrealidad en la que vivían, en la superficialidad que adoraban, en la mentira en la que estaban pecando. 

 

Y entonces, se lanza ahí en el lecho del dolor, del sufrimiento, de la soledad, de la necesidad: ¿cómo salvarnos? Nosotros ya lo hemos dicho, predicado, y evangelizado una y otra vez y ustedes no quieren oír, no quieren convertirse, no quieren volver a Dios, prefieren la misa satánica en donde le dan la espalda a Dios, no quieren hacer penitencia, no quieren hacer ayuno, no quieren hacer abstinencia, solamente quieren plata, sexo, y mentir, esto es pecar. 

 

Pero Dios es Misericordioso, ha claro, Misericordioso pero no idiota. Los necios son ustedes que prefieren permanecer en la Iglesia del Nuevo Orden Mundial de Satanás, haciéndole caso a todo lo que vomite Bergoglio, el Falso Profeta del Apocalipsis y los obispos de Satanás. 

 

Cristo ciertamente puede curarles, solamente si se convierten quedarán salvos. Acaso no se dan cuenta que Nuestro Señor Jesucristo califica el pecado como motivo de la enfermedad. Necios, convertíos ahora mismo, y dejad de seguir a Satanás. Vengan e inclinen todo su cuerpo al suelo porque Nuestro Dios no tendrá ninguna Misericordia con los impíos. 

 

Si, Cristo quiere sanarlos pero ustedes no quieren. Lo piden superficialmente pero no cambian todo su ser. Además, el Señor no necesita que le llames, El sabe todo lo tuyo mucho más que tú mismo, pero como no te da la gana de dejar de pecar, de dejar de ir a la misa satánica, de seguir todo lo que te orden el Falso Profeta, y pronto el Anticristo, entonces, para que mas llamarte a la reflexión si no quieres. Debes estar contento, porque todo lo que te pasa es porque has sido malo y eres pecador. 

 

Ese sufrir, ese dolor, esa soledad, esa necesidad, no es nada comparado con lo que vas a sufrir en el mero infierno eternamente. 

 

Por qué no quieres salvarte, es fácil, te gusta pecar. Si hicieras penitencia, ayuno, abstinencia, oración y buenas obras de misericordia, Nuestro Señor Jesucristo diría: “Quiero, curate, quedan perdonados tus pecados”, pero pretendes que un curita pedofilo y simonero te de la absolución cuando es un hereje apostata que tambien ira directo al infierno por traidor a Dios. 

 

Tu eres como aquel que se está ahogando en un mar picado, y se te lanza el salvavidas pero no lo quieres agarrar porque no te da la gana. Entonces, te hundes a lo profundo del mar, y mueres. 

 

Los medios de curación = salvación existen. No depende de nosotros que agarres el salvavidas sino de ti mismo que pongas de tu parte y lo tomes ahora mismo porque mañana o dentro de unas milésimas de segundo ya estarás bien muertito y de camino al infiernito. 


Tridentine Mass of the Third Sunday after the Epiphany on Sunday, January 24, 2021 + Misa Tridentina del Tercer Domingo después de la Epifanía, el Domingo 24 de Enero de 2021

🙏🙏🏽🙏🏾✝️🙏🏼🙏🏻🙏🏿 Tridentine Sung Mass of the Third Sunday after the Epiphany on Sunday, January 24, 2021  🛐

 🙏🙏🏽🙏🏾✝️🙏🏼🙏🏻🙏🏿 Missa Tridentina Cantata del Tercer Domingo después de la Epifanía, el Domingo 24 de Enero de 2021 🛐

Friday, January 22, 2021

LOS LATIFUNDIOS DE LA MAFIA CATÓLICA (Serie catequética): LA SIMONÍA

LOS LATIFUNDIOS DE LA MAFIA CATÓLICA 

Serie catequética sobre Malversaciones, Lavado de dinero, Corrupción, Colusión, Tráfico de influencias, Tráfico de personas, Lavado de cerebro, Esclavitud, Abusos sexuales, Orgìas y demás herejías.

LA SIMONÍA

"En la ciudad había ya de tiempo atrás un hombre llamado Simón que practicaba la magia y tenía atónito al pueblo de Samaria y decía que él era algo grande. Y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención y decían: 
«Éste es la Potencia de Dios llamada la Grande.» 
Le prestaban atención porque les había tenido atónitos por mucho tiempo con sus artes mágicas. Pero cuando creyeron a Felipe que anunciaba la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, empezaron a bautizarse hombres y mujeres. Hasta el mismo Simón creyó y, una vez bautizado, no se apartaba de Felipe; y estaba atónito al ver las señales y grandes milagros que se realizaban. 
Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Éstos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. 
Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo: 
«Dadme a mí también este poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos.» 
Pedro le contestó: 
«Vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero. En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esa tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona ese pensamiento de tu corazón; porque veo que tú estás en hiel de amargura y en ataduras de iniquidad.» 
Simón el Mago respondió: 
«Rogad vosotros al Señor por mí, para que no venga sobre mí ninguna de esas cosas que habéis dicho.»" (Hch, 8:9-24). 
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Del estiércol del diablo se alimentan todos aquellos seudo-católicos, tanto eclesiásticos como religiosos, tanto clérigos como laicos, les encanta revolcarse en él, y tragar de él, porque solamente adoran y sirven a la trilogía maligna: (Bergoglio y los obispos) Falso(s) Profeta(s) del Apocalipsis (y predichos por Daniel, santos y beatos), el Anticristo (que ya está en la tierra para reinar sobre todos los pecadores), y Satanás (que a todos esos herejes apóstatas ya les tiene preparado el sufrimiento eterno en el infierno. 
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El I Concilio de Letrán (1123) ya había condenado la simonía y el concubinato de los eclesiásticos como herejías. El III Concilio de Letrán (1179) promulgó nuevas leyes contra la simonía. 
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El célebre y renombrado apologista, el Muy Reverendo Padre Fray Pedro Gual y Pujadas, escribió así al respecto: 
“La simonía. Viene ahora a ser materia de nuestro examen el pecado de simonía, de que tan fácil es contagiarse un eclesiastico y un religioso. La denominación de este pecado, es tomada de Simon Mago que pretendió comprar los dones de Dios por plata. Simonía, pues, es el pecado de aquellos que trafican con las cosas santas, espirituales o anexas a lo espiritual; esto es, que las venden o compran por dinero; lo cual es uno de los mayores ultrajes que a Dios pueden inferirse. Y para conocer mejor este pecado, damos la exacta definición de la simonía, que es, la estudiosa o maliciosa voluntad de comprar o vender por precio temporal alguna cosa espiritual o a lo que está anexo algo espiritual, como son los réditos de los beneficios eclesiásticos, las vestiduras sagradas, y también el trabajo intrínseco en la administración de los Sacramentos.  La simonía puede ser de cuatro maneras; mental, convencional, real y confidencial. La mental es cuando sin pacto o trato precedente, se da algo temporal a otro con ánimo o intención de obligarlo a darte o devolverle algo espiritual. Si interviene pacto, pero sin ponerse por obra por ninguna de las partes, la simonía es convencional; y será real, si lo pactado se lleva a efecto. Por fin, la confidencial es, cuando alguno renuncia a favor de otro el beneficio eclesiastico con el pacto de que después se lo volverá a ceder a sí mismo o a otro; o bien se lo renuncia y cede con el cargo de que le de parte de las rentas del beneficio. 
¡Cuanto tienen aquí sobre que examinarse los eclesiásticos beneficiados y los religiosos que son dominados de la ambición de dignidades y prelacias y de la codicia! Y deben recordar, que los dones que tienen lugar de precio en la compra y venta de lo espiritual, no siempre son plata física o bienes materiales, sino que hay equivalentes, que la teología llama munus a manu, munus ab obsequio y munus a linguas. Munus a manu, comprende cualquier servicio estimable de precio, como el pacto de venderle o comprarle algo, o de perdonarle alguna deuda o pagársela. Munus ab obsequio, comprende todo lo que tiene visos de servicio u obsequio. Y el munus a lingua comprende toda mediación, intercesión y empeño para obtener o alcanzar algo temporal a favor del que ofrece lo espiritual. Y debe notarse además, que si bien la simonía casi siempre está prohibida de derecho divino, como la compra y venta de los Sacramentos y demás cosas sagradas, sin embargo hay algunas que son de puro derecho humano eclesiastico, tales como la venta de los cargos de sacristán, ecónomo, tesorero, y otros títulos y oficios que sirven a la iglesia. 
La gravedad del pecado de simonía aparece de las censuras y penas de nulidad con que la ha tildado la Iglesia, las cuales censuras ha dejado vigentes nuestro santo padre Pio IX en su Constitución «Apostolicæ Sedis», a pesar de haber suprimido otras muchas. Son, pues, vigentes, y se incurren las censuras contra la simonía, con tal que se hayan realizado o al menos empezado a realizarse por una y otra parte.”  
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En todos nosotros los obispos, sacerdotes, y religiosos de la Orden de los Tridentinos los seglares ven un pobreza absoluta, perfecta y radical dentro del Evangelio, siguiendo la Única y Verdadera Fe, la Única y Verdadera Tradición, y la Única y Verdadera Doctrina, según la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora, la siempre Virgen María, según lo evangelizaron los Santos Apóstoles, según la protegieron los Santos Patriarcas, y según el santo testimonio de los Mártires, que los milagros eucarísticos, las apariciones marianas y curaciones corroboran. Esa vivencia católica diaria es compartida y experimentada en primera persona por los seglares de la Milicia de los Soldados de Cristo y María, con mucha piedad, penitencia, humildad, y amor. Por la dicha razón, nosotros administramos con mucho amor, servicio, y caridad cristiana los Sacramentos y Sacramentales, por en todos ellos está presente Nuestro Señor, Rey, Capitán y Patron. En tal caso, ¿por qué y para qué hacer negocio con lo sagrado que ni es nuestro ni es de él que lo requiere? 
Sin embargo, los hijos de las tinieblas, los herejes apostatas lucran y exprimen al pueblo de Dios hasta sacarle el último centavo. Para ellos usan toda una parafernalia: capillas, parroquias, enfermeras, postas médicas, escuelas, colegios, institutos educativos, universidades, funerarias, cementerios, y hasta le cobran al difunto por rezar por su alma. Un negociazo redondo de estos miserables pecadores que son tan mezquinos que te llegan a cobrar la vela y el agua bendita o la estampita o pan benditos. Que ridículo pero que buena tajada se llevan. 
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En la Orden Tridentina nos parece ridiculo y tonto, porque ademas, es pecado traficar y transar con los Sacramentos y Sacramentales. Por ello,  los bautizos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios, confesiones, extremaunción, responsos, velaciones, predicas, enseñanza de la doctrina, e incluso la propia educación católica tradicional es gratuita por decisión de Nuestro Señor Jesucristo así lo destino. En que parte de la Biblia está escrito “cobrales”, tal vez en sus versiones bíblicas según su herejía y pecado. 
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Ni siquiera la Septuaginta ni la Vulgata, por no citar otros textos de reconocida valía, citan alguna oración o frase sobre cobrar por salvar. 

Un bombero militar, profesional, industrial o voluntario, no llega a una intervención en la que se requiere salvar vidas y estúpidamente va hasta la víctima y le pide su identificación, tarjeta de credito o debito, y pago por adelantado para salvarla. Lo mismo hace un verdadero y santo sacerdote sacramental, alma víctima, no cobra, no acepta regalos ni halagos, ni permite que lo toquen, se cubre la cabeza y baja la vista, va de camino descalzo, con su hábito o sotana, si la tiene, porque es tan pobre que solamente admite de limosna un lino para vestirse con humildad como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo. Que nosotros sepamos Jesus no llegaba a un pueblo con una 4x4 con música estruendosa, ropa ajustada, cochino y comiendo y bebiendo hasta el amanecer. "«Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»" (Mt 8:20). Sin embargo, la antítesis satánica de los sacerdotes y religiosos de la Iglesia del Nuevo Orden Mundial de Satanás es decir que atiende solamente tal vez días, y que le da la gana de servir tales horas, se tiran a la cama bien suavecita con las patas arriba a ver porno o se tiran a algún chiquillo que sodomizan, y claro, disfrutan de ir en sus carrazos con escolta, se ponen sus truza al hilo y se tiran a sancocharse en la arena, se divierten viendo a la gente, comen su anticucho con su cervecita o su whisky bien enrocado, y ¿con qué plata? Con el dinero de los fieles pecadores. Los fieles que lo califican de: “el padrecito es buenito, también tiene derecho”, claro el imbécil ese tiene derecho de disfrutar con tu dinero, de estafarte, de disque que te confiesa cuando su absolución no es válida porque siendo hereje y apóstata está EX-CO-MUL-GA-DO, si bautiza o te casa, no son válidos esos sacramentos porque el tipejo está EX-CO-MUL-GA-DO, si te da la comunión Nuestro Señor Jesucristo no está en la forma porque siendo hereje no sigue las normas propias y oficiales de la Sacrosanta Misa Tridentina ni dice las palabras tradicionales del consagración, y cuando te mueres ese demonio no te bendice, te maldice para que te vayas derechito al infierno. 

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Y como tu sigues terqueando, sigues pecando, sigues dándole traidoramente la espalda a Dios, pues entonces, JO-DE-TE, te lo digo clarito para que entiendas, JODETE EN EL INFIERNO porque si te lo decimos, te lo decimos, y te lo volvemos a decir, y continuas pecando, pecando, y pecando una y otra vez más, entonces muérete maldito ETERNAMENTE  en el infierno. 
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Todos nosotros seguimos orando para que tu estupido y necio corazón deje de ser de roca y se convierta en carne, para que tu alma bañándose en la sangre del martirio se salve con la Única y Verdadera Fe. 
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Ya habíamos anticipado desde Enero de 2020, y aún más, desde Julio de 2019 como Dios iba a castigar a este mundo de perdición. 
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En este momento, una gran desolación cubre a todo el globo terrestre, y tú sigues terco en tu pecados veniales y mortales. Bueno, alla tu. El castigo será tal que la muerte te llevará a ti o a uno de los que más quieres. Y vendrá mucho más y de allí mucho más que lo anterior, hasta que te quedes en una hambruna, una sequía, con los bolsillos rotos y sin dinero, y tus pocos bienes se te serán arrebatados, y serás esclavo del Anticristo. Y todo por no convertirte, todo por no ir o volver a la Única y Verdadera Fe, todo por no querer asistir, participar y vivir de la Sacrosanta Misa Tridentina. 
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Una cosa es que oremos por los pecadores, pero si a los pecadores no les da la gana de cambiar, QUE SE JODAN. Asi de claro. 
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Si el obispo quiere robar, que se joda.
Si el párroco quiere cobrar, que se joda. 
Si la secre te quiere estafar, que se joda.
Mas clarito no canta el gallito. 
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Bueno, y tu diras: “¡Pucha!, ¿entonces como me salvo?! 
Ufff, eso depende solamente de ti en tres pasos: 
Si solamente lo deseas de corazón y con espíritu contrito
Si te tiendes en el piso llorando desde tu alma con la frente en el suelo, y, 
Le ruegas desde del fondo de tu alma a Nuestro Señor Jesucristo, como lo hizo el leproso: 
"«Señor, si quieres puedes limpiarme.»" (Mt 8:2). 
Claro eso debe hacerse en un retiro internado de silencio, penitencia y oración ante el Santísimo Sacramento del altar tradicional, siendo escuchado por un confesor que sea un santo sacerdote sacramental, alma víctima consagrada, que viva la pobreza, en humildad radical, para recibir su absolución y quedar limpio de las cadenas que te atan. Luego asistiré a la Sacrosanta Misa Tridentina. No hay otro modo de que vivas en paz.
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El Señor nos bendiga y nos guarde de todo mal.
En el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. 
Amén. 
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OBRA CITADA: 
Curso de Ejercicios Espirituales para las personas de los Estados Eclesiastico y Regular, compuesto por el M.R.P. Fr. Pedro Gual, Lector de Teologia, Misionero Apostolico, Ex-Definidor General de la Orden de Menores Observantes, Ex-Comisario General de dicha orden en las Repúblicas del Perú, Chile, Ecuador, Etc., Ex-Guardián del Colegio Apostolico de Nuestra Señora de los Angeles de Lima, y Examinador y Censor del Arzobispado Librería Religiosa, Barcelona 1889, Ejercicios de la tarde del día 2º, punto 7, página 153-155.
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REFERENCIAS CITADAS: 
Constitución Apostolicæ Sedis moderationi en forma de Bula Papal, de Nuestro Santísimo Padre Pío Papa IX, dada en Roma a 12 de octubre de 1869.  
(El documento aquí referido se ha erradicado de la vista pública por el Vaticano, y de la cual contamos con una copia original en nuestro museo-biblioteca). 
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——Alocución catequética de la Doctrina de la Fe, por el R.P. Andres Hopkins Tarasona, O.T.
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CRÉDITO DE FOTO:

© 2008 - 2021, Zankyou.  

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#LatifundiosDeLaMafiaCatolica
#IglesiaDelNuevoOrdenDeSatanas 
#Pandemia 
#COVID19 
#Coronavirus 

Wednesday, January 20, 2021

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSE

 DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSE

LOS MASONES SE CREEN DIOSES

 LOS MASONES SE CREEN DIOSES

EDUCACIÓN CATÓLICA TRADICIONAL ES GRATUITA

EDUCACIÓN CATÓLICA TRADICIONAL ES GRATUITA


De conformidad con el Artículo Nº 17 de la Constitución Política de la República del Perú: 

“La educación inicial, primaria y secundaria son obligatorias. En las instituciones del Estado, la educación es gratuita. En las universidades públicas el Estado garantiza el derecho a educarse gratuitamente a los alumnos que mantengan un rendimiento satisfactorio y no cuenten con los recursos económicos necesarios para cubrir los costos de educación”. Un cuentazo y una gran estafa a la que nuestra Prelatura no se colude ni delinque.


Los Tridentinos nos caracterizamos por no lucrar ni hacer simonía con la Educación Católica Tradicional. 


Todas nuestras instituciones no están bajo la jurisdicción, no observan las directivas ni dependen de ninguna política pública y privada. 


Por lo tanto, todo el sistema de EDUCACIÓN CATÓLICA TRADICIONAL ES GRATUITA en todos los niveles: Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación Terciaria (Formación Técnico-Ocupacional y Formación Universitaria) en su totalidad internados normalistas.  


Dicha GRATUIDAD incluye: 

• Alojamiento y alimentación 

• Materiales educativos y suministros (tanto electrónicos como impresos ecológicos) 

Uniformes 

• Equipos y artículos relacionados con el programa educativo 

• Atención y cuidado de la salud física y mental  


Las familias y seglares miembros de la Milicia de los Soldados de Cristo y María® (MSIC®) tienen plenamente garantizada la educación como todos los años.  


El Perú viola la Declaración Universal de Derechos Humanos (proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III)): 


Artículo 26. 

  1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. 
  2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 
  3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

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Y el Ecumenico y General Concilio de Trento establece en el Capitulo XVIII del Decreto de Reforma: 

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“Mas el Obispo ha de tomar cuenta todos los años de las rentas de este seminario, a presencia de dos diputados del cabildo; y otros dos del clero de la ciudad. Además de esto, para providenciar el modo de que sean pocos los gastos del establecimiento de estas escuelas; decreta el santo Concilio que los Obispos, Arzobispos, Primados y otros Ordinarios de los lugares, obliguen y fuercen, aún por la privación de los frutos, a los que obtienen prebendas de enseñanza, y a otros que tienen obligación de leer o enseñar, a que enseñen los jóvenes que se han de instruir en dichas escuelas, por sí mismos, si fuesen capaces; y si no lo fuesen, por sustitutos idóneos, que han de ser elegidos por los mismos propietarios, y aprobados por los Ordinarios. Y si, a juicio del Obispo, no fuesen dignos, deben nombrar otro que lo sea, sin que puedan valerse de apelación ninguna; y si omitieren nombrarle, lo hará el mismo Ordinario. Las personas, o maestros mencionados enseñarán las facultades que al Obispo parecieren convenientes. Por lo demás, aquellos oficios o dignidades que se llaman de oposición o de escuela, no se han de conferir sino a doctores, o maestros, o licenciados en las sagradas letras, o en derecho canónico, y a personas que por otra parte sean idóneas, y puedan desempeñar por sí mismos la enseñanza; quedando nula e inválida la provisión que no se haga en estos términos; sin que obsten privilegios ningunos, ni costumbres, aunque sean de tiempo inmemorial. Pero si fuesen tan pobres las iglesias de algunas de ellas no se pueda fundar colegio; cuidará el concilio provincial, o el Metropolitano, acompañado de los dos sufragáneos más antiguos, de erigir uno o más colegios, según juzgare oportuno, en la iglesia metropolitana, o en otra iglesia más cómoda de la provincia, con los frutos de dos o más de aquellas iglesias, en las que separadas no se pueda cómodamente establecer el colegio, para que se puedan educar en él los jóvenes de aquellas iglesias. Mas en las que tuviesen diócesis dilatadas, pueda tener el Obispo uno o más colegios, según le pareciese más conveniente; los cuales no obstante han de depender en todo del colegio que se haya fundado y establecido en la ciudad episcopal. Últimamente si aconteciere que sobrevengan algunas dificultades por las uniones, o por la regulación de las porciones, o por la asignación, e incorporación, o por cualquiera otro motivo que impida, o perturbe el establecimiento, o conservación de este seminario; pueda resolverlas el Obispo, y dar providencia con los diputados referidos, o con el sínodo provincial, según la calidad del país, y de las iglesias y beneficios; moderando en caso necesario, o aumentando todas y cada una de las cosas mencionadas, que parecieren necesarias y conducentes al próspero adelantamiento de este seminario”.