¡VIVA SAN LEFEBVRE
POR
LA GLORIA DE DIOS
Y EL BIEN DE LAS ALMAS!
Con respecto a la publicación de Adelante la Fe titulada: Monseñor Lefebvre y el error de no morirse “a tiempo”, y el video publicado con el mismo nombre por Verdad en la Red
Nuestra Prelatura siempre ha considerado a Monseñor Marcel François Marie Joseph LEFEBVRE como un hombre santo cuando estaba en este mundo, y desde que goza de la Misericordia de Dios también.
Yo tuve la gracia de conocerle personalmente en Francia junto con otros compañeros Tridentinos.
De manera que, soy uno de aquellos que han dado fe con certeza de sus virtudes heroicas. Si bien no es tanto nuestra Orden la que debe pronunciarse al respecto, sino más bien, la propia Fraternidad Sacerdotal San Pío X, la que habría de haber puesto en marcha el proceso de canonización. Sin embargo, por su absurda dependencia vaticanista en que reconoce a Bergoglio el Falso Profeta del Apocalipsis como Papa sobre el Único y Verdadero Sumo Pontífice y Vicario de Cristo, título que canónicamente recae en Benedicto XVI dejan el asunto en manos de la Iglesia del Nuevo Orden Mundial de Satanás, lo cual nos parece disparatado.
Aquí no estamos hablando de que se haya dado un cisma provocado por Mons. Lefebvre ni que este sea sostenido por la Fraternidad que fundara él.
Mons. Lefebvre fue un hombre iluminado por el Espíritu Santo, y supo visionar que era bueno fundar la Fraternidad, y que era bueno ordenar obispos, sacerdotes, diáconos, subdiaconos y órdenes menores. Nuestros obispos hacen lo mismo en base al Código de Derecho Canónico en donde el ordinario del lugar puede realizar dichas ordenaciones.
La Iglesia Católica y Apostólica necesita que se fructifiquen las órdenes, porque los Sacramentos y los Sacramentales son necesarios para todos los fieles.
Si bien la Orden Tridentina®™ y la Milicia de los Soldados de Cristo y María®™ no comulgan con la Fraternidad en cuando a el Abuso Sexual y la Simonía, no podemos marcar a todos los clérigos FSSPX de estar inbiscuidos en dichos actos deshonestos.
El que peregrinemos en este mundo hacia la verdadera vida y el que vayamos a la otra, ya sea a purificarnos en el purgatorio, gocemos de la Presencia Divina en el cielo, o vayamos condenados al infierno, depende de la decisión de Dios de conformidad con nuestra vida terrena, no depende de nosotros mismos. Tanto Mons. Lefebvre como nuestros ancestros no pudieron decidir sobre su existencia en la tierra, eso solamente lo hacen los enajenados y los suicidas, y si lo hiciéramos pecariamos contra la Voluntad Divina; pues si Dios decide que nosotros suframos en vida debemos aceptarlo con obediencia y humildad, pero sobre todo, ofreciendo nuestra vida en reparación de las ofensas y sacrilegios que se le hacen a Cristo.
Tener un hombre santo es toda una bendición a una obra de Dios, como lo es la Fraternidad. Que tiene sus cosas buenas y sus cosas que hay que mejorar o erradicar. No por algo, nuestra Orden cuenta con varios disidentes que han tenido que pasar por largas (pruebas de espera, meditación y penitencia) para llegar a ser parte de nosotros («es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos», Mt 19:24).
Son los mismos sacerdotes y hermanos de la Fraternidad los que deben educar a los novicios y seminaristas acerca de Mons. Lefebvre, su vida y obra, que mucho les vendría vivirla en cada una de sus personas, porque santidad me consta que algunos de ellos tienen, solo que la misma Fraternidad habría de fundar para una excelente cosecha a futuro.
La carta de la persona que firma como Cristina González-Alba, inicia citando a San Felipe Neri, al indicar "lo injusto de los juicios temerarios y lo difícil que son de reparar". Sin embargo, dicha persona es quien por sí misma maneja una especulación que es aceptada tanto por Delante la Fe como Verdad en la Red, y que nosotros no lo hacemos, por lo que ya hemos expresado líneas arriba, que para nosotros Mons. Lefebvre es un Santo de hecho.
Que se habla pésimo en círculos vaticanos acerca de Mons. Lefebvre si es cierto. Que se le considera cismático y excomulgado entre el clero de la Iglesia del Nuevo Mundo de Satanás, así es.
A nosotros nos ha pasado que incluso a algunas gentes fuera y ajena de nuestra jurisdicción nos cuestionan las razones porque consideramos a Mons. Lefebvre Santo, y nunca quieren aceptarlas porque tienen el cerebro lavado con una falsa doctrina, un falso evangelio, una pastoral bergoglio demoníaca que les afecta el estar y permanecer en la Fe, en la Ortodoxia, en la Tradición.
El Papa Benedicto XIV dice de la heroicidad que es "una virtud cristiana (que) debe capacitar a su dueño para realizar acciones virtuosas con extraordinaria prontitud, facilidad y placer, por motivos sobrenaturales y sin razonamientos humanos, con auto-abnegación y pleno control de las inclinaciones naturales”. Como tomistas deberías saber escuchar y entender las palabras de Santo Tomas de Aquino cuando dice: “la virtud consiste en el seguir o imitar a Dios. Toda virtud, como toda otra cosa, tiene su tipo (ejemplar) en Dios". Y es que no por nada Cristo nos enseñó: «Vosotros, pues, SED PERFECTOS como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5:48).
Para nosotros los Tridentinos, nos consta, y damos fe, que Mons. Lefebvre contaba con las virtudes teológicas: fe, esperanza y caridad en el Amor Divino.
—R.P. Jorge Fredrick, O.T.®™, Capellán del Hospicio Antonio de Padua®™, ex maestro de novicios, y antiguo rector del Seminario Mayor del Sagrado Corazón de Jesús®™.
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